Un loco se escapa del manicomio disfrazado de caramelo de fresa. Dos guardias consiguen atraparlo y cuando lo devuelven al manicomio le dicen al director:
-Aquí tiene al demente
Y dice el loco:
-Demente no, de frese
__________________ Yo soy bastante inseguro en todo caso y lo soy en todos mis asuntos; de modo que me limité a decirme, como tantas otras veces, que ésa era su gran ventaja sobre mí. Su intuición. Pues era de su intuición que surgía toda su seguridad. Y por eso era tan genuina y de espíritu tan despierto. Porque no estaba sobrecargada por las tradiciones de un mundo vetusto y sumido en sí mismo como lo había estado yo toda mi vida (La historia de mi mujer, de Milán Füst)