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30-10-2010, 23:48
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Fecha de Ingreso: May 2009
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Hola MaríaG y resto de la compañía,
A tu pregunta, sí, creo que estamos condicionados por el porno, pero pienso que aún hay cabida para el dato útil, para observar ese detalle que ofrece una nueva perspectiva, ese algo interesante que incorporar a la vida sexual de cada uno. Eso sí, antes hay que tratar de esquivar la chavacanería fílmica de hoy, de paleta terriblemente monocolor.
Pese a esto, el porno no es ningún monstruo a perseguir; es, me atrevería a decir, la referencia universal para empezar a entender el sexo de verdad. Sus lecciones superan con creces las inocentes clases de educación sexual de los institutos y, por supuesto, las charlas de nuestros padres, si es que las hubo, y las conversaciones con los amigos de la adolescencia que sabían tan poco como uno. Todas esas versiones eran -y son- incompletas y, por simple intuición, ningún chaval las entiende como válidas. Busca más. Las publicaciones de la industria de la pornografía, tanto en revista como en películas, de siempre han servido para abrir los ojos pues dan respuestas prácticas a nuestras dudas. Lo único que nos diferencia de los muchachos de ahora es el tipo de soporte por el que acceden a la información y la facilidad para llegar hasta ella, nada más. El resto es igual que en nuestras épocas. No es que estén peor, ni que sea malo. El problema está, como en todo, en no pensar.
Mi crítica se dirije hacia el tipo de producto que se oferta, en su mayoría una especie de pelea de actores gimnastas que distorsiona la espontaneidad de cualquier posible relación. Por otro lado, sabiendo que hay excepciones, la explicación del éxito del porno agresivo es sencilla: muy pocas personas se quedarían sentadas durante hora y media viendo una película donde abunden los besos cariñosos y dulzura sin escenas sexuales explícitas.
El mundo del cine pornográfico se basa en lo mismo, pero ha evolucionado y hay trabajos que están superados, como El Imperio de los Sentidos, La Puerta Verde o Garganta Profunda, por poner varios ejemplos, pero tienen el inestimable valor de los clásicos, de un porno fantástico e intelectual, no animal, que es lo que abunda en estos tiempos. Un porno que te hacía pensar más allá de los placeres mundanos y te permitía fantasear con tu propia vida. Ahora se imponen los actores porno (Rocco Siffredi, Torbe...) y las prostitutas-actrices (las hay a cientos) y escasea mostrar relaciones morbosas cercanas a la vida real. Por no hablar de los chalés de lujo que se gastan por ahí.
Comparto tu desazón ante la falta de variedad de ideas y el consiguiente empobrecimiento del sexo. Aunque esto, como todo, depende de cada cual, de sus inquietudes y de su capacidad crítica. Como dice Geva, en nosotros está el mantener criterio propio y la independencia para crear nuestro propio universo. Y compartirlo, pero eso ya es otra historia.
Un saludo y gracias por abrir este tema tan interesante.
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