Terrible
Era una muchacha que se anunciaba en Pasion.com como independiente por la zona de Alfaro, Corella o Tudela (Navarra).
Wasapeamos un par de días antes y me envió varias fotos y vídeos que evidenciaban un cuerpo espectacular (no así su cara). Hablaba con corrección y me contaba los problemas que le habían llevado al tema de la prostitución.
No tenía sitio. Quedamos en Calahorra y descubro a una mujer con evidentes signos de estar afectada por las drogas, de aspecto desaliñado, con un gran macuto y actitud nerviosa. Era puta callejera y vagabunda (confesó más adelante) de lo más tirado que he visto. No obstante, pensé con la polla (mal) y la monté en mi coche. Me dió ¡ndicaciones para llegar a unos viñedos discretos, y de camino le desabroché el pantalón para catar su coño. Aquí es donde comienzan los problemas: de pronto se llenó el habitáculo de un olor a ese coño que no ha visto el jabón en varias eras geológicas. Llegamos, escondo el coche y la llevo atrás. La empiezo a desvestir para ver ese cuerpazo mortal que tenía y al bajarle las bragas compruebo que estaban, literalmente, del color del saco de un jamón. Yo, que soy aficionado al sexo más bien guarro (scat y demás) habría tenido que saltar de alegría, pero la peste que echaba eliminó cualquier opcion no sólo de comerselo, sino de acercar la polla -incluso enfundada- a menos de 1 metro. Total, que de manera incomprensible tenía una erección de caballo. Me la mamó mientras le acariciaba el coño, me corri fuera a petición suya y fin de la sesión. Indicar que tuve que lavarme las manos con salfuman y ducharme con aguarrás ese día, amén de no volver a meter la polla en la boca de nadie sin saber que tiene el historial médico de la madre teresa de calcuta.
Desde ese día, soy cauteloso. Eso sí, no me había corrido de esa manera nunca.
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