El otro día me puse a buscar un muñeco de esos repelentes que hablan y dicen de todo que me habían incluido en la carta a los Reyes. Se llama Elmo, y es de Barrio Sésamo. Como no me acordaba del nombre acabé poniendo "Enjo" (si, ya se que soy una especie de Herodes pormi falta de empatía infantil, pero procuro enmendarme) y para mi pasmo salió esto:
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Dejando aparte consideraciones sobre lo execrable de la práctica y lo demencial de la cultura,(plenas advertencias de rechazo y prevención legal que dejo claro desde aquí como madre de familia y puta "decente"), reconozco que acabé viendo porno japonés de ese pixelado en plan "canal plus" y reviviendo mis ganas de ir de putas japonesas, lo cual está dificilillo.
El sueño de google, más aún que el de la razón crea monstruos