Retomando y reformulando las preguntas:
1. ¿Quién gana más en el mercado tradicional de puestos y regateo?
2. ¿Quién prefiere la información confusa a la contrastada?
3. ¿Quién no deja de llorar mientras trabaja y ríe mientras engaña?
4. ¿Vale igual un servicio con una sonrisa que un polvo triste a regañadienestes?
5. Independientemente de nuestros gustos, ¿debemos hacer una campaña de servicios 20 m todos para evitar que las pitonusas tengan tentaciones con los de una hora o más?
6. ¿La higiene va en precio o hay mínimos irrenunciables?
7. ¿Quién ha visto que se acaban los chollos de precios? Por favor, y sin ánimo de ofender, ¿dónde habéis visto subidas de precios o intentos de ello?
Y para concluir una pequeña nota jocosa. Se dice que más allá de los Pirineos atan los canes con longanizas ( es así?) No lo creo y me explico. Vida mucho más cara, sueldo más alto. A corto plazo las "excursiones" pueden interesar. A medio, cuando hay que vivir en el lugar y pasar más de 14 días al precio de Girilandia no se puede, señoras y señores, no se puede. Y por si no fuera ésta razón suficiente, digo: ¿de que servicios hablamos? ¿de los de alto nivel o baja cama? Si son los primeros, no hay diferencia. Reto a cualquiera (Podría hacerse un concurso o una iniciativa para traer aquí unas novias como en los pueblos desflorados) En los segundos tampoco demasiada salvada la tradicional sapiencia de la alcahueta. La cuestión es comparar los que admiten comparación y así hecho que se compruebe. Si no el papel lo aguanta todo.
En suma, homogeneizar, comparar, valorar en justicia, eliminar subjetividad (superfolladores a los concursos de ficción, por favor) y con todo el respeto a todo lo sexuado, dejarse de chorradas, debemos hacer valer lo que nos gusta, sea lo que sea y señalar lo que no cumple con los estándares básicos.
Yo jamás he hecho ningún comentario sobre experiencias. Si sirve de algo haré unos cuantos, sin muchos adjetivos y muy básicos. Espero que sirvan.
Saludos a todos.
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