Pues a las razones de sobra indicadas (puro deleite carnal y economía de esfuerzo al tener que evitar toda la parafernalia del ligoteo y el gasto asociado en modo cenas, regalos, etc...), voy porque me alimentan la libido que da gusto.
El día que cierro cita previa, follo en casa, de caliente que ando. El día que vengo de follar con la lumi, follo en casa, de caliente que voy. El día después de follar con la lumi y la pareja, follo de nuevo con la parienta, de evocador que soy. Y en ese bucle placentero, me reavivan las ganas de conocer nuevas chicas y profundizar con la parienta.
Sé del caso de muchos puteros que su mujer, o no les da lo suficiente, o no con la regularidad deseada. O directamente, no les da. No es mi caso. Después de años en el mundo puteril, ya sea visitando lumipisos, masajes y pajilla, o encuentros con auténticas divas, he llegado a la conclusión, paradójica por cierto, de que las lumis mantienen vivo el deseo en mi matrimonio. Y todos tan contentos.
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