Os cuento mi caso:
Estaba en los veinte y pocos, era virgen, y conocí a una chica a través de mi grupo de amigos de por aquel entonces. De inmediato me hizo tilín, y creo que yo a ella también. En cualquier caso había muy buen feeling entre los dos.
Os podéis imaginar la ilusión que me hacía la posibilidad de que fuera ella la chica con la que me iniciara...
Un buen día, charlando con los amigotes, salió el tema del sexo. Yo obviamente enterré la cabeza cual avestruz, escuchado detenidamente lo que mis amigos, y muy especialmente*ella*, decían...
Cuando *ella* habló, fue para comentar la nula habilidad de algunos de sus últimos compañeros de catre, mofándose de su torpeza.
Eso fue como un puñal directo al corazón y me abrió los ojos. Descarté totalmente tener nada con aquella chica (llegó a notar mi frialdad repentina hacia ella, pero por supuesto no le expliqué el motivo) y decidí acudir a los servicios de las profesionales.
De lo único que me arrepiento es de no haber dado el paso muchos años antes.
Un saludo y perdonarme el rollo.
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