Si trabajáis en empresas donde haya un número razonable de mujeres, al menos entre 40-50% respecto a los hombres.
Coincides con ellas en descansos, recesos, puedes charlar, intercambiar opiniones, las vas conociendo día a día, mejor si son todas las horquillas de edades, llegas a la conclusión de que emparejarse o tener una relación seria es una locura, por lo menos según mi forma de pensar.
Habrá alguno que encuentre un Diamante entre todo ese Mar de trampas, yo a día de hoy no lo he encontrado.
Hay chicas jóvenes que sin duda tienen un apretón, pero luego no hay quien las aguante, en cuanto empiezan a soltarse hablando, expresan sus puntos de vista, ¡menudas feminazis!, ¡será casualidad! pero son todas luchadoras acérrimas contra el Patriarcado.
Las maduritas o de avanzada edad, raro que haya una petable a partir de los 40-45, en entornos de clase media. Sin duda alguna hay, pero se cree la última Coca-Cola del desierto, o está medio zumbada.
Prolifera mucho, las amargadas, por múltiples razones, pero una importante es sentirse invisible para los hombres, tienen cuerpos de escombrera y ya nadie les presta atención.
Cada día mis compañeras de Unidas-Jodemos sueltan alguna burrada, ¡qué dices, la madre!.
Respecto a la prostitución lógicamente, están completamente en contra, según ellas están todas explotadas por mafias.
Las lindezas que salen de sus bocas respecto a los puteros os las podéis imaginar, han cubierto todo el abanico de descalificaciones.
Los hombres si las miramos en la playa, somos unos guarros, solo las pueden mirar sus parejas.
Se sienten acosadas cuando las miramos. Les damos asco, una gran parte de nosotros, ¡otros no claro!.
- ¡Tanto mirar!.
Bueno otro día contaré más anécdotas de "mis compis".
Con este panorama quien no se va a ir de Lumis.