Si hay algo que tengo que agradecer el haberme decidido por el sexo de pago es haber dejado atrás mi época de pagafantas.
Ahora que miro atrás cuando iba de colega y amigocuasigay, con las compañeras de trabajo y otras civiles, un pagafanta de toda la vida vamos, con el objetivo de, a ver si caía algún polvo me veo hasta patético. Por cierto, polvo que nunca caía, como mucho unos picos por ahí y sobadita de tetas por allá que no duraba ni dos minutos.
En fin, tampoco es sentirse orgulloso y colgarse una medalla por irse de putas, pero vamos, el estar ahora rodeado de mujeres y pasar de ellas como quien pasa de un papel tirado en el suelo, bien vale lo que me cuesta un servicio, algo que también hago, dicho sea de paso, una o dos veces al mes.
|