Yo lo he hecho alguna vez. Hay algunas veces (por lo menos a mí me pasa) que más prefieres acariciarla (y/o meterle manilla), que entrar a matar. También es que yo soy bastante besucón.
Cuando yo lo he hecho, algunas sí que han flipado un poco, pero al final ellas también aprovechaban para relajarse de tanto trabajo, y lo acababan agradeciendo. Incluso una vez nos pusimos los dos a fumar un cigarro, ju ju ju.
Ahora bien, y eso sí, si vas con el día romántico es mejor hablarlo antes, para que no te cobren la tarifa entera. Lo cual también es lógico.
Saludos.
|