Leyendo algunas de las intervenciones del hilo, se sacan tres conclusiones:
1) Ir de putas es un servicio básico que debería estar incluido entre las prestaciones del estado del bienestar (ese que nunca tuvimos del todo y que en los últimos años casi hemos perdido) o, por lo menos, recibir una subvención de las administraciones públicas (que se pongan de acuerdo entre ellas si le corresponde a la local, a la autonómica o a la nacional).
2) Hubo una edad de oro del mundo lumi que ha desaparecido por culpa de clientes pusilánimes, frustrados, idiotas y calzonazos que lo permiten todo y no exigen nada. Eso sí, me gustaría saber cómo ciertos foreros conocen con tanta precisión el comportamiento de los demás. Y ya puestos, qué métodos de medición han empleado, si es que han empleado alguno, para concluir cuál es el porcentaje de clientes que responden a ese supuesto patrón.
3) Debería instituirse algún organismo que determinara quiénes pueden ir de putas y quiénes carecen de ese "derecho". Solo así se recuperaría la mentada edad de oro, arcadia feliz del polvo barato con chicas de bandera que jamás pondrían una pega, ni estarían nunca cansadas, ni mostrarían su desagrado por un cliente desagradable o prepotente.
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