Amigo mio, la que es borde, es borde. En mi caso, suelo ir con una mujer que se pone en la calle Loreto y Chicote y, ha venido de las vacaciones peor de lo que se fue. Le ha dado por ponerse crema en la cara como para llenar la fachada de la Torre de Madrid y, ahora no deja ni que la beses ni la toques. Ahora, si te la quieres cepillar, sólo hay una postura. Ni cuatro patas ni posiciones creativas. Por supuesto, la he mandado donde te imaginas.
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