Un articulo interesante sobre los corruptos (tan de moda):
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Entre otras cosas afirma:
"... no todos los consumidores, ni mucho menos, de cocaína y putas/os son psicópatas sociales, pero casi todos los psicópatas sociales son consumidores de cocaína y putas."
Y me planteo y os planteo ¿os sentís cómodos compartiendo la misma afición (lumis) que los más corruptos?
Yo lo que creo es que se trata del típico artículo escrito por un pobre aspirante a periodista, con ínfulas literarias, que ha oído campanas y no sabe dónde.
Para empezar me gustaría saber exactamente qué es eso de "psicópata social", si tiene algún tipo de base médica este tipo de caracterización, si se considera un transtorno de la personalidad con tratamiento determinado por la psiquiatría moderna, si tiene cura, y, sobre todo, qué tiene que ver con la existencia de corrupción en puestos de gran responsabilidad pública o privada.
Tampoco estaría mal explicar de quién estamos hablando exactamente cuando hablamos de corrupción. Parece claro que el político que se beneficia injustamente de su cargo para obtener rentas por encima de las legítimas podría ser calificado de corrupto, pero... ¿un banquero que nos vende un producto financiero de ahorro es un corrupto? ¿un alto ejecutivo que toma decisiones arriesgadas porque le pagan para obtener el máximo beneficio para su empresa es un corrupto? ¿un agente de bolsa que busca mejorar la rentabilidad de sus clientes es un corrupto?
¿Todo el que utilice su talento para ganar más dinero que yo es, por tanto, un corrupto?
Y ya para finalizar, -suponiendo que todos estos "corruptos" aquejados de "psicopatía social" sean reales, y no la fantasía pueril de un aspirante a periodista que busca villanos de opereta a los que culpar de todo lo que va mal en su vida-, habría que ver qué es lo que tiene de malo que a estos personajes, y a mí, y al vecino del cuarto, les guste proporcionarse placeres con el dinero que duramente han ganado por lo civil, o por lo criminal.
Es curioso, ciertamente, que estos personajes malignos pérfidamente retratados por el articulista tengan pasiones tan miserablemente humanas: mujeres y bienestar (inducido artificialmente por la cocaína). ¿A quién no le gusta follar y darse un gustazo de vez en cuando?
A lo mejor resulta que los malvados corruptos, en el fondo, también son personitas como el autor del artículo (¿o es que él trabaja para donar su salario íntegro a los huerfanitos?) que sólo quieren disfrutar un poco de la vida antes de yacer en un traje de pino, a dos metros bajo tierra.