Yo estuve cerca del fin de año, es decir, un poco antes que el compañero de aquí abajo y por lo que cuenta la presentación fue idéntica a la que me hicieron a mí.
De entrada una nueva, Lola o Lula o Loula, que era un horror. A la voz de me piro, hace pasar a las otras dos que supongo son las que se han quedado de guardia durante las Fiestas. Entra primero Lucía. La rechazo por lo que ya he contado antes por aquí y luego otra vez Mónica. No tenía intención de repetir porque estuve con ella hace poco y ya puse la experiencia, que fue positiva en general. Pero como no quedaba otra, pues, bueno, accedí a pasar de nuevo con ella y al lío.
La entrada fue más fría que la otra vez, porque ella estaba menos atenta, quizás por el cansancio y yo menos sorprendido ya por sus tetas, cuya primera presencia me dejó en estado de shock en la anterior
ocasión.
Entrando en faena y para no repetir, me centraré en las novedades que aportó este nuevo encuentro. Tras los preliminares clásicos está vez quise probar a follarla. Mal. Por fuera su sexo es enorme, con unos labios colganderos tremendos, pero luego es estrecha y cuesta meterla. Cuando lo intento, precio chorro de lubricante, empieza a hacer gestos que no sé si son de dolor o placer porque no los entiendo.A ratos parece que se queja y a ratos que pide más madera. No para de decir paño, o ñaño o daño, pero la cara no acaba de corresponderse ni con el susto ni con el gusto. Además sigue sin entrar bien, porque aparte de lo estrecho es un poco ancha de cadera y no se adapta bien al misionero. Es una mujer más para ela 4, como dice por ahí otro compañero, pero a mí no me gusta mucho esa postura, prefiero verle cara, tetas y coño cuando la follo. Total, que entre una cosa y otra acaba por descentrarme y decido volver a lo bucal para la finalización. Como también dice el compañero por ahí, su chupada fue un poco brusca la primera vez. En esta ocasión, modera mucho el impulso de la mamada y lo hace placenteramente. Usa las manos pero sólo como guía de los labios y la chupa suavemente entre las manos hasta que te hace correrte. Coincide ese momento con un instante en que la tenía fuera de la boca, chupando el tronco, pero al ver que aquello se dispara, vuelve rápido al capullo y toma un poco de leche. No es de las que mantienen mucho la corrida en la boca y se levanta pronto. Bueno, eso es todo amigos.
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