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Iniciado por Achilless
Joder, mira que siempre he pensado que tenía mala suerte, pero mira que he ido veces a este sitio y salvo una vez que me quedé a follar un orco porque iba muy calentorro, lo demás lo he visto bien. Cierto es que si no fuera por Lisa y Anchi las demás son ultra-orcos, pero al menos con Lisa y Anchi nunca me han hecho movidas ni de tiempo, ni de dinero, ni de comerme la cabeza con sus movidas personales porque no hablan ni papa de español.
Lo que no entiendo es eso que dices que te cobran y luego no te quieren atender, cómo fue la cosa? Elegiste a una que querías follar, pagaste, pero en el ultimo momento la que elegiste salió de la habitacion y vino otra distina?
Yo la verdad es que lo de las reservas ni lo intento porque doy por hecho que les va a sudar la polla mantener la reserva, van a lo seguro que es dar servicio al que se presenta. Es triste pero no lo intento de la misma forma que no intento ya creerme las fotos que ponen en sitios como pasion.com
Sobre las instalaciones es cierto que ha habido veces que el calor era de este que reseca y te corta el rollo, y el lavabo para lavarte se llena y rebosa como no tengas cuidado, y aparte tienen una habitación aceptable y otra más pequeña que es mas crutera y que sospecho que es ahí a donde te mandaron.
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Contestando a tu pregunta, compañero, la secuencia fue que media hora antes contacté con el piso para reservar a Lisa y me dieron el OK. Iba porque me apetecían unas tetorras. Al llegar la “señorita” que me atendió dijo que sólo estaba ella y cuando le dije que tenía reserva con Lisa se hizo la sueca. Se limitó a decir que Lisa estaba ocupada y que no había otra libre y simplemente me ofreció el “plato de lentejas”. La acepté porque necesitaba descargar.
La buena señora me cobró 70 euros por una hora. Todo en línea con lo esperado. Lo que no fue normal fue que cuando me desnudé estuvo en todo momento arisca y esquiva. Intenté bajarle los tirantitos del suje para acariciarle las tetas e ir calentándome y ya me frenó en seco porque primero me tenía que limpiar la polla con toallitas y me mandó lavarme las manos con otras, dándome a entender que le daba mucho asco que mis manos pecadoras intentaran tocarla. Soy un chico respetuoso que siempre intenta que las chicas estén a gusto, así que seguí todas sus instrucciones.
Aunque intenté jugar un poco con ella (bajarle las bragas, por ejemplo), no dio ninguna opción, así que me puse por detrás para agarrarle las tetas. Ni siquiera me dejó, porque cuando le acaricié los pezones (no se los pincé ni nada, era una caricia suave) me dijo que no y automáticamente fue al grano. En su guion tocaba chupar y así lo hizo. Le dije que se pusiera de rodillas para poderla ver en el espejo y estuvo muy molesta porque ella quería que yo me tumbara en la cama.
No pasaron ni 60 segundos que ya me pidió “hacer el amor”. Yo contrato 1h para ir lento y disfrutar, pero esa señora quería pasar a mayores. Muy obedientemente me dejé poner el condón pero ya me apercibió de que tenía una polla pretendidamente descomunal y jamas vista en ese piso (mentira, tengo un pene estándar) y de muy malas formas me dijo que suave y que no le hiciera daño. Se quiso poner a 4 patas y le pedí que se espatarrara para misionero, que me apetecía más. Su cara era un poema: mirando al techo, cara de enfado y de asco, resoplidos. Lo único que decía era que suave, que suave, a pesar de que en todo momento fui delicado.
Al cabo de 30 segundos ya se quiso poner a 4 patas, porque no le gustaba el misionero. Acepté. Me volvió a decir que suave, que le hacía daño. Me puse al lío como pude pero ella no disfrutaba nada. Cabeza en el colchón, como si estuviera siendo víctima
prácticamente de una violación. Le pregunté incluso de buena fe si le hacía daño, pero ella se limitaba a barruntar cosas (Insultos, quizá) en chino. Rápidamente me pidió que me corriera, aunque yo estaba al 3% del proceso de sacar la leche.
Cuando vio que no era un eyaculador precoz, se salió de la postura y me recriminó que no me corriera. Me dijo que era muy difícil (me imagino que quiso decir que no era de gatillo fácil), que tenía una polla descomunal, que ellas atendían cada día a 40 clientes, que ganaban muy poco dinero y básicamente que si tuvieran que atender a 40 clientes como yo se les desintegraría el coño. Me vino a decir que esa casa no era para mí, que allí todas muy pequeñitas, que estaban todas muy cansadas, que las pollas les hacen daño, y un discurso muy complicado de entender medio en chino medio en español. La cara era de completo asco, incluso al borde de la lágrima.
Me dijo que el servicio había terminado y que me iba a hacer un final feliz y que me fuera. Me adapté, aunque ya estaba totalmente desmotivado por ser rechazado de aquella manera. Le dije que lo que ella dijera, que no quería forzarla a nada, y propuse si me la chupaba. Hizo como que sí pero a los 3 segundos ya me estaba haciendo una paja que era más parecido a rascar la grasa de una sartén con un estropajo que dar placer a un pene. Lejos de ser placentero, me hizo daño y me desempalmé. Iba muy motivado (con el pene muy dicharachero) y se me quedó como un cacahuete tras todo aquello. No gocé protestar a la vista del enfado de aquella señora y simplemente me dejé hacer, hasta que segundos más tarde dijo que me pajeara yo y que ella me acariciaba los pezones. Me pareció surrealista. Vas de putas y te tienes que pajear tú. Al final me hice una paja rápida y me corrí por salir de allí. Al hacerlo me hizo la típica gracia china de “tú mucha leche, ha llegado el disparo hasta Pekín”, pero la verdad es que yo no estaba para seguirle el rollo. Me vestí y me fui.
En resumen, de contratar una hora disfruté unos pocos minutos y todo fueron malas caras, protestas, insultos y desprecios. No me merecía todo aquello, máxime cuando fui respetuoso e iba limpio. Entiendo que tengan un mal día y que estén cansadas. Habría sido tan fácil como decir “no estamos disponibles porque estamos todas ocupadas”. Pero si aceptas a un cliente, no puedes tratarlo así. Los hombres que vamos a esos pisos tenemos motivaciones diversas, pero todos vamos para tener acceso a una mujer sin complicaciones y con facilidad. Que una “civil” te rechace lo veo normal, pero cuando vamos con prostitutas aspiramos a que nos acepten, sobre todo si hay educación por parte del cliente. Muchas veces los tíos necesitamos “ponernos brutos” para sacar la tensión (folladas duras, azotes, hacer cosas porno…), pero acepto que todas las chicas tienen derecho a exigir otro tipo de sexo. En mi caso no llegué a encenderme y no le di ninguna caña. Fui absolutamente manso y con ello respetuoso. Pero ella me trató como a un apestoso y eso hace daño al autoestima. Los hombres que vamos con esas chicas buscamos una mujer y ser aceptados como hombres, no que nos traten como nos trataría una chica “civil” pero encima cobrándonos. La
próxima vez que quiera que me rechacen, me iré a una cita de las de “págame las Fantas y luego date el piro”.
En definitiva, fui allí con expectativas bajas pero con ganas de pasar una hora follando y me encontré a una señora que desde el minuto uno me manifestó su asco hacia mí y que me ordenó en todo momento qué hacer y qué no hacer. Y por supuesto ella interrumpió el servicio cuando quiso. Muy libre es, pero al menos me tendría que haber devuelto el dinero, aunque fuera la mitad.
Una cosa es que seamos cerdos y vayamos a vivir experiencias porno a esos pisos y otra que salgamos de allí rechazados y como si fuéramos violadores. La sensación de aquella chica era de dolor, asco, sufrimiento… y sinceramente, yo no voy a participar en eso. Ni pedí dinero ni me quejé ni nada. Me vestí y me fui, timado, con él autoestima por el suelo y convencido de que aquella chica había pasado el peor rato de su vida aunque casi no la toqué.
Tenía muchas ganas de la tetona de Lisa y de desfogarme con ella, pero experiencias así hacen pensar muchas cosas. Al final el haberme sentido como una mierda (ser rechazado hasta pagando) es lo de menos. Lo de más fue que aquellas chicas no están allí de buena gana (ya sabemos todos que es un trabajo, pero dentro de él muchas van haciendo su vida).