Thylane/Nathalie 627184073
El otro día caí en las redes de esta impresentable en Gijón, aquí va mi experiencia, para que no pille a nadie más desprevenido.
Nombre de guerra de la lumi:Thylane
Nacionalidad: peruana
Forma de Contacto: WhatsApp
Web profesional: Gijoncitas
Fecha aproximada:hace poco
Lugar:su piso
Instalaciones: muy bien, piso recién reformado, amplio, limpio y luminoso
Fotos reales: sí, pero la cara tuneada a tope con IA
Higiene:olía bien
Precio:70 euros 30 min
Edad:22
Cara:guapa, pero no tanto como en las fotos
Pelo:melenaza rizada
Cuerpo:como en las fotos, pequeñita, con tipo teen, esbelta y con curvas
Pecho: pequeño y natural
Culo:pequeño pero bien puesto
Piercings y tattos:no
Defectos corporales:no
Actitud:-2
Conversación:borde como ella sola
Besos:no
Fuma:no
Francés:mediocre apenas, con goma
Forniqueo: muñeca hinchable con cara de mala hostia
Griego:no
Lo mejor: está muy buena, y es guapa
Lo peor: una actitud nefasta, mala persona
¿Repetir? Ni de coña
¿Recomendable? No
Valoración global de la experiencia:0/10
Como iba envalentonado por mis recientes éxitos puteriles, me animé a hacer un I+D con la chavala esta. Las fotos parecían reales y está como un tren. Pero aquí acaba lo bueno.
Nada más subir, me dejó torcido, porque me abrió la puerta sin mirarme siquiera. Ahí pensé que una hora era demasiado riesgo. Cuando luego me tuvo 5 min solo en la habitación, me tenía que haber ido, pero mi cipote pensó por mí y se cegó con esas tetitas y ese culito. Cuando cobró, la cosa ya se torció del todo: cogió el condón antes incluso de que me acercara yo (decía francés natural por Whatsapp) y la mamada solo consiguió ponérmela dura porque iba muy salido. Le digo que se ponga encima y hace justo eso, se monta, se la mete, y se queda quieta, sin moverse. Me pongo yo encima, pero me corta el rollo con la cara de asco que pone, así que termino por ponerla a cuatro patas, que al menos no le veo la cara y le veo el culo. Me corro más que nada por amortizar algo del dinero y me piro. Hasta tuvo el bonito detalle de negarme una toallita para limpiarme.
Hubiera salido más contento dándome con un martillo en un dedo, y más barato.
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