Ruego me disculpen si ya hay hilo de esta profesional, yo por más que busqué no lo encontré por lo que procedo a abrir tema.
Nombre de guerra: Victoria / Vicky tu gallega
Nacionalidad: Española
Forma de Contacto:640672539 wasapp
Hilo profesionales:
Web profesional:[Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ]
Fecha aproximada: esta semana
Lugar: Gijón, barrio Laviada
Instalaciones: piso viejo de abuela de la rusia comunista
Higiene: diría que estaba limpia y perfumada, no noté nada raro pero como no me bajé a la zanja tampoco sé que habia por allí
Precio: 50 la media, 100 la hora
Edad: calculo 40- 45
Cara: difícil de ver
Pelo: largo, castaño claro, lacio
Cuerpo: de cintura para arriba esta gordita, de ahí para abajo es obesa mórbida
Pecho: tujas fláccidas, caídas, tamaño medio
Culo: desmesurado, respingón, blandengue al tacto, como seas de brazo corto no alcanzas a rodear
Piercings y tattos: nada
Defectos corporales: nada que destacar a simple vista
Actitud: es maja, amable y cumplidora
Conversación: te habla como si fueses la vecina, campechana
Besos: me dijo que daba morreo si habia higiene pero solo saca la lengua y te hace la pitón
Fuma: la casa no huele pero diría que sí, chupaba un caramelo yo diría que para ocultar el retrogusto a tabaco
Francés: su especialidad, natural y hasta el final si gustas, es dedicada, enciende la moto y no se cansa aunque repite el mismo circuito (luego lo explico)
Forniqueo: no caté
Griego: no hace
Lo mejor:la mamada
Lo peor: el cuerpo
¿Repetir? No
¿Recomendable? Solo si te van las gordas
Valoración global de la experiencia:.5/10
Relato:
Habia visto varias veces sus anuncios y tras leer buenas referencias en otro foro me decidí. Me contestó los was de inmediato y me planté en su portal.
Al abrirme la puerta se me cayeron los huevos al suelo. No era la de las fotos ni de casualidad. Lo que me encuentro es la típica tabernera alemana reventada, bastante feucha y pasadísima de peso. Se me llegó a pasar por la cabeza que la profesional que se anunciaba estaría ocupada y me habían encalomado a la camionera esta para que se sacara unas perras.La situación no hizo mas que empeorar cuando se quitó el vestido y observé sus piernas rechonchas atravesadas por cúmulos de sebo, auténticos salamis a los que algún depravado hubiera inyectado grasa de cerdo para hacerlos aún más grotescos. Bueno, de perdidos al río, peores tacos de escopeta nos hemos comido. En ese momento supe que no iba a follar pero imaginé aquella boca rodeándome el nabo para motivarme y me tiré a la piscina.
Primero fui a comerle la boca a lo que respondió sacando la lengua y haciendo movimientos absurdos, unos besos francamente paupérrimos. Entonces se produjo un milagro ya que sin yo decirle nada se lanzó a besarme el cuello y chuparme la oreja, sendas zonas erógenas que me ponen absolutamente berraco y que hicieron que el pito se me endureciera, merced también del tadalafilo que me había clavado una hora antes. Ella me amasaba el rabo con sus dedos como chorizos criollos mientras susurraba "así, durina me gusta".
Pasamos a la acción propiamente dicha y le pedí que me la mamara de rodillas, yo sentado en la cama. Se entregó a la faena obsequiandome con un francés bien salivado, introduciéndose tres cuartas partes del miembro, repiqueteando el glande con la lengua, bajando a relamerme las pelotas, golpeándose la cara con la porra de carne y vuelta a empezar. Este circuito lo repitió unas ocho veces sin dar síntomas de hartazgo ni desfallecimiento. Puesto que no iba a probar sus mieles la tuve ahí sus buenos 15 minutos, momento en el cual me puse de pie y recogiéndole el pelo con ambas manos procedí a follarle la calavera, recibiendo ella los embites con entereza. Aproveché un instante de resuello para preguntarle dónde queria la leche y su respuesta me dio que pensar: "donde quieras". En condiciones normales aprovecharía la oportunidad para descargarle el veneno en el fondo de la garganta pero estaba tan jodido por no haber podido follármela que en el último embión le saqué el lagarto de la boca y le largué el lefazo en la cara, alcanzándole uno de los latigazos en un ojo (por suerte le habia dado tiempo a cerrarlos).
Por último pasé al bidé a asearme la genitalia mientras la oía escupir gargajos en el lavabo a mi espalda.
Esta ha sido mi experiencia a quien pueda ser de utilidad. Como veis es café para muy cafeteros.
Un saludo.
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