Yo la conocí en Alicante hace ya tiempo, después del COVID. He vuelto a estar con ella en Madrid en un piso compartido que está en el barrio de la Concepción muy cerca del Mercado de Ventas.
Es una mujer que ya no cumple los 65 aunque se conserva bien. Recibe en una habitación sin baño en la que también duerme. Me lleva al baño y ella no se lava y yo una ducha rápida ya que era un día de calor. 70€ que cobra por adelantado por una hora. Su higiene mejorable. Huele un poco a sudor y le canta la boca.
Pone una sabana sobre la cama y se desviste. Buenos pechos, caídos por los años pero grandes, aunque no le gusta mucho que los toques. No está depilada.
Se coloca abajo de las piernas y empieza un francés sin, ayudándose con la mano. Ella sin dejarse casi tocar. Trata de que termine rápido. Todo muy mecánico y sin nada de morbo.
Le echo todo en la boca y lo escupe rápido. Y me dice de ir al baño. Han pasado 20 minutos. Al volver, aunque no me dice nada, recoge la sabana y se viste. Le digo que era una hora. Me contesta que ya hemos terminado, así que como no quiero discutir, me visto y me largo.
Nada que ver con la vez anterior. Ahora más mecanico y deseando que termines.
Ya se le notan los años, pero no hay casi luz en la habitación para que no puedas verla bien.
No volveré ya que la experiencia no ha sido satisfactoria.
Es rubia, melena por arriba de los hombros, sobre 1,60 o menos. Recibe con tacones y vestido. No parece que fume. No ofrece bebida ni antes ni después.
|