Como dije que lo contaría, lo cuento, pero no pude estar con ella.
La llamé por teléfono y un encanto, quedamos para el día siguiente a una hora concreta, pero no pude ir en ese momento, y tampoco pude llamarla.
Fui hora y media después y ya no me contestó al teléfono. Reconozco que fue culpa mía.
En mi
próximo viaje la volveré a llamar porque mi impresión fue muy positiva.