Suscribo totalmente lo que dice Churriego,
Es un engaño, que te deja sabor de estafa.
Se cambia nombres y teléfonos con la intención de jugar al despiste.
Sus masajes, son ridículos y de su cuerpo mejor no hablar, tripón.
Yo le pagué un extra, y ni por esas, me dedicó una mínima profesionalidad. Debí volverme atrás cuando comprobé que conocía esa cara, aunque estaba visitando a una desconocida Penélope.
|