La casa de Aquitania está bien, en buen lugar, económica, y alguna otra vez he estado con chicas encantadoras, pero esta vez ha sido lo peor que me he encontrado nunca, en ningún sitio.
Me han presentado dos chicas, Raquel, andaluza treintañera de pelo largo, negro, liso, y aunque apestaba a tabaco y la he visto muy fría, la he elegido por ser atractiva, mientas la otra, que se veía muy simpática, era gordita y no me ponía. Garrafal error, mejor simpatía y buena disponibilidad que belleza heladora, y me temo que las extranjeras son habitualmente mucho mejores profesionales que las españolas.
Pensaba que en la cercanía mejoraría, pero en todo momento gélida y distante. Ya antes de empezar dice que la tengo grande y no le entrará, que ella es estrechita, digo que al menos lo intente, que no forzaré nada (jamás querría hacer daño a nadie), y que no suele haber problemas, pero se niega a todo, ni pensar en intentarlo, y por supuesto ni hablar del dinero, aunque no dé el servicio. Innegociable. No hace nada por agradar, o excitar, hay muñecas hinchables y cadáveres más cariñosos. Después de discutir y dejarme helado, quiere poner el condón enseguida sin excitarme antes, y debo pedirle que primero me excite para estar empalmado si quieres colocarlo. Tras empalmarme me la coloca y empieza una felación insensible. Su actitud distante total consigue enfriarme del todo. Pido al menos un abrazo, para sentir algo de cariño, y se acerca manteniendo algo de distancia solo unos segundos. Al final más que empalmarme “me la retrae”. Después quiere echarme enseguida, y al quejarme dice que creía que había pagado menos, y aunque debería haberme ido mucho antes, ante semejante témpano, y nula profesionalidad, me digo que al menos haré que se esté ahí un rato, tocándoles las tetas, porque no se podía tocar nada más. Solo le vi esbozar una sonrisa un momento, y fue cuando al irme le dije irónicamente que le había salido “muy barato” ese servicio.
Conclusión, la casa recomendable, pero la valoración de la tía -0 (0 negativo), salvo que seáis masoquistas y os guste el mal-trato, o queréis que os toreen este San Fermín.
Por ser positivo, pensar que estos servicios tienen la ventaja de que te quitan las ganas por más tiempo que los que salen bien, que enseguida quieres repetir