Nombre de guerra de la lumi:Lulú
Nacionalidad: Colombiana
Forma de Contacto: Teléfono
Hilo profesionales:
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Fecha aproximada: Hace poco
Lugar: Logroño, calle Barrera
Instalaciones: Han estado de obras, pero no las han terminado: paredes sin pintar, etc. En general, buenas.
Higiene: Buena
Precio: 60, 30 min.
Edad: Pasa de los treinta y se acerca a los cuarenta
Cara: Del ontón
Pelo: Negro y liso. Creo que corto.
Cuerpo: Dura. Gimnasio, sin duda.
Pecho: Exageradamente artificial. Mejora al tacto
Culo: De enmarcar. La elegí por eso.
Piercings y tattos: No creo.
Defectos corporales: Pecho con demasiada prótesis y colocado demasiado alto.
Actitud: A los suyo, es decir: pasta
Conversación: Ni fu ni fa.
Besos: Picos e insistiendo
Fuma: No noté nada.
Francés: Con condón. Desistí al poco de empezar
Forniqueo: Marcado por la prisa para que terminara.
Griego: Maaandeeee!
Lo mejor: El culo
Lo peor: Lo demás.
¿Repetir? : Seguro que no. Y al piso, seguramente, tampoco.
¿Recomendable?: Hombre! Si le tengo manía....
Valoración global de la experiencia: 4
Relato:
A mi, la madame no me parece tan hosca, por lo menos me sonríe al llegar. Luego, me preguntó con cual me quedaba, con la mano ya extendida, para recoger la pasta.
Pasaron cuatro chicas, una de ellas se correspondía con el anuncio. Las cuatro de buen nivel, con una mulatita preciosa, que entró en chándal. Descartada.
Me enamoré del culo de Lulú y ya sabeis: no hay que enamorarse.
Duchita y comienza el lío dándome crema en el manubrio. Me la quería cascar, de inicio. Le digo que a chupar y me enfunda. Protesto sin resultado. Pido algún beso y me dice que solo picos (y pocos). Me advierte que el chichi ni tocar.
Magreillo por las zonas permitidas, misionero, ella arriba, etc., sin pena ni gloria. A cuatro, la vista es acojonante y coger ese culo merece la pena. Cuando me aburrí (si, me aburrí!) me la cascó un poquito y a correr, que son dos días.
No llego a la media hora con dos duchas incluidas.
Tanto la propiedad del piso, como muchas de sus ocupantes nos dan gato por liebre, pero se están cargando la gallina de los huevos de oro. Allá ellos.
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