Bienvenidos al mundo Granny. No al Mature, no, sino a algo más duro. Quede claro que cuando llamé a Mariam para quedar con ella yo ya sabía que tenía unos 57 años, y eso fue precisamente lo que me dio morbo: yo nunca me he acostado con una mujer de esa edad. Con Mariam sí que de verdad puedes experimentar la sensación MILF, es decir, la sensación de que te estás acostando con alguien de la edad de tu madre o, para los edípicos, con tu propia madre. Y para más regodeo, Mariam no solo tiene 57 años sino que además los aparenta, con lo que la sensación es completa. Hago esta introducción para que la gente comprenda claramente quién es Mariam, qué es lo que ofrece en principio, algo desde luego distinto a una madura tal como la entendemos nosotros, es decir, tía buena de cierta edad y experiencia. Ni mucho menos es eso. No quiero decir con ello que Mariam no esté bien de cuerpo para su edad, pero no cabe duda de que se le notan los años. Ese precisamente era, para mí, el punto decisivo para acostarme con ella: la sensación de experimentar una situación nueva y distinta, saber qué es lo que es capaz de dar de sí una mujer mayor.
Pongo aquí el enlace de su anuncio:
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Las fotos puede que sean reales, aunque si lo son, están hechas hace mucho tiempo. Ahora os diré las diferencias entre ella en persona y las fotos. En algunos aspectos incluso mejora en persona. Por otro lado quiero indicaros que en octubre del año pasado, el compañero elmonstri aportó una experiencia con ella que os dejo aquí y que puede complementar mi relato (incluso la puede refundir Troy en este hilo):
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Bueno, pues nada, veo su anuncio y de repente me apetece acostarme con una cincuentona. La llamo dos días antes y le pido cita. Me la da con cierta reticencia, por la distancia en el tiempo, pero le aseguro que al día siguiente la llamaré para confirmársela. Así lo hago. Deciros que el primer encuentro por teléfono con Mariam es impactante: su voz es claramente la de una persona mayor, de la tercera edad. Hay que superar esa primera impresión para quedar con ella. Contratamos 40 minutos por 50 euros, aunque creo que por 40 euros te ofrece servicio de media hora (no estoy seguro). En cuanto a los servicios, es rotunda: acepta todo. Mientras hablaba con ella me estaba preguntando qué le lleva a una mujer de esa edad a prostituirse y llego a la siguiente conclusión: o tiene necesidad económica o es muy viciosa, o las dos cosas juntas. Cuando cuelgo el teléfono me propongo descubrirlo cuando esté con ella. Ya os adelanto que no salí completamente de dudas por culpa de la extraña sesión que tuvimos. Que tiene cierto vicio si os lo aseguro, pero no sé hasta qué límites llega.
Pues bien, se acerca la hora de quedar con ella y la llamo media hora antes de la hora acordada para confirmarle por tercera vez que estaré allí y no faltaré a la cita. Escribo todo esto porque después tendrá importancia. Uno ya lleva muchos años en el mundillo y más o menos sabe el tipo de personas que se va a encontrar. Suponía que a Mariam la han debido dejar colgada muchas veces porque es el tipo de prostituta con la que uno se puede permitir el lujo de hacerlo. Yo me entiendo y creo que vosotros también. Por eso la llamé tantas veces, para tranquilizarla. Pero ni así, como veréis más tarde.
Recibe al lado de la Gran Plaza. Debajo de su edificio la llamo para que me indique el piso y me contesta, cómo os diría, con muchas dificultades, después de muchos rodeos verbales, como si ella no quisiera recibirme o no estuviera segura de que yo fuera un cliente fiable. Ya entonces intuyo que está muy baqueteada, en el peor sentido de la palabra.
Me abre una mujer más bien bajita, con una buena mata de pelo (era peluca), vestida con un salto de cama rosa que le deja la tripa al descubierto y un tanga del mismo color. Efectivamente es como me la imaginaba (pero no gracias a las fotos): es una cincuentona profunda, que ya está más cerca de los 60 que de los 50, un poco ajada pero con buena presencia. Tiene unos melones meritorios, que se le salen por los cascos del salto de cama. Es la típica tía que ha sido delgada pero a la que la edad se le ha metido en la tripa por acumulación de piel muerta, de manera que su barriga no es de grasa, ni es voluminosa, sino que es la tripa natural de una mujer de cierta edad. Ya os digo que no es desagradable a la vista ni mucho menos y esa parte de su cuerpo está ajustada a su edad. De cara no es guapa, la verdad, aunque tampoco espanta. Aunque tiene su morbo, es ¿cómo diría?, muy normal, muy de la calle. Es (y esto se lo dedico a los edípicos) igual que nuestra madre, en el supuesto de que tenga más o menos la edad de Mariam (que no es mi caso). Por tanto su físico no defrauda. A mí más bien me puso cachondo.
Me dice que está terminando de arreglar el dormitorio, que por cierto es tan antiguo como la propia Mariam. Espero pacientemente y luego me dice que nos vayamos a lavar.
Entonces es cuando llega el momento fatídico de la sesión. Suena el móvil. Como no se había iniciado el servicio no me importa que lo coja (tampoco me pidió permiso). Es un cliente. Según ella, un cliente fijo. Y va y le contesta que en media hora llame al portero automático. Ya estamos otra vez. No sé qué me pasa a mí con las lumis, que siempre ocurre que tienen un cliente después de estar conmigo, o incluso estando conmigo, porque yo contraté 40 minutos, no habíamos empezado y ella le había dado cita al otro dentro de media hora. Se lo digo y me contesta que no me preocupe. Pero me preocupo e hice bien en preocuparme. La sesión no empezaba bien.
Lavado de bajos con mano propia y me dice que me limpie el ojete. De puta madre, me digo: aquí hay beso negro. Y un mojón pa' mí. Después se lava ella y para el dormitorio. Se quita el salto de cama y llega la mejor sorpresa del día: Mariam tiene dos pedazos de tetas naturales que quitan el sentido. Nada que ver con las de las fotos. Son grandes, redondas, firmes y duras. ¿Cómo puede ocurrir eso en una mujer de su edad existiendo la Ley de la gravedad? Pues es cierto, amigos. Vaya par de tetas; para sí las quisieran muchas jovencitas. Me hincho de chupárselas y cogérselas con las manos, porque no me lo creo. Me siento en la cama y disfruto de su cuerpo: le paso la lengua desde el coño hasta las tetas, y después ella se da la vuelta, se echa hacia adelante con las manos apoyadas en la pared y me ofrece el culo: le meto el dedo en el ojete y después se lo como. En cuanto al culo sí es más fofo y caído, normal en su edad.
Ver y chupar de esas tetas me pone de repente palote. Ella se da cuenta y me hace tumbarme en la cama para iniciar un espectacular francés. Amigos, si queréis un GP de verdad, no momentos GP, no, sino una garganta profunda genuina y continuada de las que dan con la nariz en vuestro pubis, hay que visitar a Mariam. Se la mete como si fuera un sable y además se queda un rato parada para que veas que te puede besar el pubis con los labios. Menudo mamadón me hizo. Y además con chapoteo de saliva y visita prolongada a los huevos. Bestial, de verdad.
Cuando yo estaba en el séptimo cielo, notando su campanilla en mi glande, va y me dice que si me monta ya. Tranquila, le digo. Esto no acaba más que de empezar. La invito a que se venga conmigo y nos morreemos, mientras ella me hace una buena paja y yo le meto el dedo por su dilatado culo. Nos dimos una buena sesión de besos. No es que sean los más románticos del mundo, pero la verdad es que responde, con lengua, sin lengua, y de tornillo.
Cuando voy a tomar aliento me vuelve a decir de follarme y yo le contesto que no, que prefiero que vuelva a hacerme una mamada. "Eso, córrete en mi boca", me dice. Nuevo mamadón del 15 y yo tan a gusto. Pero ella vuelve a insistirme. "Córrete, venga, que estoy deseando". Se saca la polla de la boca y me hace un pedazo de pajote, dando con mi glande en sus pezones, lo que me pone cachondísimo. De nuevo me dice: "Venga, échalo todo en mis tetas". En ese momento dejo de hacerme el tonto, le paro el brazo masturbador y le digo a la cara. "Mira Mariam, yo tardo mucho en correrme, así que vamos tranquilos que nos queda tiempo". Y ella mira su reloj de pulsera y me dice: "Llevamos media hora", cuando no llevábamos ni 15 minutos. En ese momento aparece el hombre tranquilo que llevo dentro y decido no replicarle, pero ya sé lo que me espera el resto de la sesión. A partir de ese momento entro en un estado de catarsis para no amargarme el polvo.
Le digo que me monte y ella me contesta de muy mala gana que si me pone el condón se me va a retrasar más la eyaculación, a lo que respondo que no se preocupe, que a mí follar me acelera la corrida (mentira). Me pone el condón y me hace una cabalgada bestial, a toda hostia. Parecía una jovencita en plena subida de hormonas. Pero como no es tan joven, se cansa pronto, además de que ve que así no me corro. Me invita al A4 y yo encantado la tomo por detrás. Estoy un buen rato empujando y ella lo acepta creo que resignadamente. Cuando ya veo que me voy a cansar, le digo de metérsela por el culo. Pega un respingo, se da la vuelta y me quita el culo de mi presencia: "Ah, no, si tardas mucho me duele el culo". Le recuerdo que me dijo que entraba todo y ella dice que sí, pero que tengo que correrme inmediatamente se la meta. Como el culo, la verdad, no estaba muy apetitoso, renuncio y le digo que le voy a hacer el misionero, que es mi postura favorita para correrme (mentira). Parece que no, pero teníais que verla empujando para arriba para que las sacudidas fueran profundas. Me encanta verle las tetas en esa posición y me pongo a chupárselas. Entonces me acuerdo que no le he comido el coño, así que me salgo y así, ella tumbada boca arriba, empiezo a comerle el chocho. ¡Menudo salto pegó! Lógicamente, si le como el coño no me voy a correr yo, así que aquello era territorio vedado. Me quedé con las ganas de conocer a qué saben sus jugos.
Muy bien. Ella me quita el condón y me pregunta qué tiene que hacer para que me corra. Ya veis que no tiene pelos en la lengua. Yo a esa altura ya empiezo a pensar y a calcular, y como no es que tarde en eyacular, sino que me corro cuando me da la gana, me aprovecho de la situación y le digo que hay una cosa especial que me pone a cien. Pues bien, se pone a hacerme esa cosa especial, que por cierto la hizo de puta madre, de lo mejor que me han hecho en mucho tiempo y yo mientras disfrutando.
Finjo que me voy a correr pronto (parecía yo la puta) y le digo que me haga una mamada. Pero amigos, esta mamada no era la anterior: era una mamada de urgencia, a la desesperada, muy rápida y sin apenas momentos GP. Noto a Mariam muy tensa, y es que estaba muy tensa, después me lo reconoció. Pero no había pasado la media hora para la cita del cliente siguiente y yo, hombre tranquilo donde los haya, me apresto a deleitarme con sus artes amatorias hasta que el reloj llegue a la media hora exacta. Le pido más besos, y más besos que me da, pero la boca ya estaba crispada y la lengua como agarrotada. Nuevo fingimiento de que me viene la corrida y mamada que me pega. Le pido que la haga más profunda, que así me viene antes, y ella se la mete hasta la campanilla. Y de repente me acuerdo de por qué estoy allí: lo que yo quería de verdad era ver a una de las vecinas de mi madre en plan viciosa. Así que le pido que, mientras yo me masturbo, ella se incorpore y se repase las tetas y el coño. Daba gusto verla, de verdad, allí tocándose y masturbándose con pura lujuria. Vaya morbazo. Mi sueño por fin cumplido.
Cuando ya calculo que ha llegado la media hora, le pido una buena paja y decido correrme. Veo que me viene y le pido que me la mame, y cuando voy a soltar la corrida, le aprieto la cabeza hacia abajo, me hace un buen GP y creo que me corro en su garganta. A lo mejor no fue así, pero a mí me lo pareció. Hay que decir que estuvo un rato más chupándomela y que tuvo el detalle de darme sus dedos para que yo se los chupara mientras ella mantenía la boca ocupada con mi polla.
Después se levantó y se fue al cuarto de baño. Yo me quedé allí medio traspuesto pero cuando la vi llegar ya vestida con el salto de cama me di cuenta de que la sesión había concluido. Entonces, mientras me estaba vistiendo, fue cuando le dije lo que me había parecido aquella velada, de pe a pa. Ella se excusó diciéndome que yo no soy un cliente habitual y que vete tú a saber si voy a volver otra vez, mientras que el otro sí era fijo. Al final me confesó que creía que yo no iba a ir y le había dado cita al otro cliente antes de tiempo. En fin, para qué contaros nada.
Os habréis dado cuenta que esta experiencia hay que leerla entre líneas, porque aunque para mí no fue completamente satisfactoria, hay que reconocer varias cosas a favor de Mariam:
- Que tiene unas tetas preciosas y duras.
- Que hace una garganta profunda de verdad, de las mejores de Sevilla.
- Que folla muy bien
- Y que seguramente hace griego, aunque conmigo se negara por las razones ya expuestas.
En definitiva, que teniendo muy en cuenta la edad de Mariam, que no es ni mucho menos atractiva ni siquiera para los puteros forofos del sector Mature, el resto de las cosas que ofrece son muy meritorias. Y además estoy seguro de que sin la presión del tiempo, ella puede dar más de sí. Para mí, aunque he estado con ella, sigue siendo una incógnita, porque la pille desde luego en un mal momento. Pero lo que está claro es que es una mala profesional, porque apretarle al cliente para que se corra en 15 minutos y darle puerta cuando has pactado 40 no es de recibo. Y además que no supo disimular su ansiedad, que fue lo que la perdió.
Para ser justos con ella tengo que decir que, una vez en la puerta para despedirnos, me pidió perdón. Al menos fue un gesto honroso por su parte. Yo lo sentí por ella, de verdad, porque trabajar así no debe de ser cómodo. En verdad, la perdió la desconfianza; lo que pasa es que desconfió del hombre equivocado: yo sí cumplí y el otro no. Cosas de la vida. Cuando salí a la calle, tuve los santos huevos de quedarme delante de la puerta apoyado en un coche para ver a mi supuesto sucesor. Me fumé dos cigarros y por aquella puerta no entró ningún hombre en 20 minutos. O sea, que toda esta historia fue para nada. Lo presentía. Tranquilamente, como siempre, me fui para la boca del metro con la satisfacción de saber por fin cómo follaban las vecinas de mi madre. Ni en mis mejores pajas de adolescente cuando pensaba en ellas, me hubiera imaginado que eran tan zorras. Sorpresas que da la vida.
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