Me asombra que esta mujer no tenga hilo propio en el subforo correspondiente. Se ha preguntado por ella un par de veces, pero nada más digno de mención a excepción de Elegante que hizo un breve repaso de ella hace ya un par de años.
Hace unos días que visite a Martina. Martina es Trianera, sevillana y una señora que la crisis y un exmarido han obligado a ejercer el noble vicio de la succión de miembros. Ella no le pone peros a nada porque le gusta el sexo y disfruta dentro de lo que su profesión le permite.
Llame y me atendió amablemente explicándome al detalle sus bondades. Tenía hueco libre sobre la marcha y para allí que me fui. Recibe en la Plaza del Altozano, complicado aparcamiento y demasiada gente por la zona, como es normal teniendo el mercado al lado y siendo paso de un sinfín de turistas.
Me abre, subo al primero y aparece la interfecta detrás de la puerta. Nada más verla me quedo impactado, ¡vaya cuerpazo!. Calculo 44/45 años, no es agraciada de cara (más bien feucha, su tez delata su edad) pero su cuerpo suple cualquier defecto que le podáis poner. Parece que se hubiera quedado anclada en los 20 y la gravedad no hubiera llegado aún a ella. Piernas finas, culo durísimo, pecho operado a la perfección, barriga plana de gym, ¡una locura!.
Pasamos a la habitación y tenemos un poco de charla mientras me voy desnudando. Típicas preguntas de control para pasar al baño que por cierto estaba perfecto al igual que la habitación, limpia, grande, cómoda y bastante actual dentro de lo que conlleva tener un piso exprofeso para el puterío.
Me lava, se lava y al lío. Me tumbo en la cama y comienza la loba que lleva dentro. Besos, caricias, y un refriegue para ponerte a tono. Frances natural, muy bueno con comida de huevos y ojal. Me pongo como un burro y cuando lleva 5 minutos dale que te pego le digo de cambiar porque no quiero irme ya. Me bajo al pilón que tiene en perfecto estado de revista (rasurado) y comienzo yo mi labor. No habían pasado ni dos minutos y se corrió, gemía como una quinceañera y yo casi me atraganto.
Enfundo y a follar se ha dicho. Varias posturas, fuerte, flojo y al gusto del consumidor. Ella se lo pasa bien y eso es fundamental en un trabajo así. Cuando estoy para irme le digo que quiero correrme en su boca, saco, desenfundo y me la empieza a chupar de rodillas y yo de pie. Al instante me voy en su boca y no deja ni una gota fuera. Me tumbo en la cama para descansar y me doy cuenta de que llevaba allí como unos 40 minutos. En ningún momento me dice nada y menos me hace sentir como que el tiempo expiró.
Me lavo de nuevo, charlamos un poco mientras me visto y listo Calisto. Yo para mi casa feliz como una perdiz y ella a sus labores profesionales.
El servicio contratado fue de media hora por un importe de 50€. Como he dicho antes estuve aproximadamente unos 45 minutos.
Lo mejor: Su físico y su profesionalidad.
Lo peor: En este caso no hay peros sabiendo a donde y que te vas a encontrar.