Hace bien poco, y debido a las comidas multitudinarias, pasé por este club al que no iba hace años, pues se ha llevado bastante tiempo cerrado.
Me gustó el ambiente, casi como las míticas noches aquellas, bastantes chicas, de todos los tipos. El entrar los diez pavos que te piden los negratas de la puerta con derecho a una copa, la verdad no entiendo porque la seguridad de un sitio como este debe estar reñido con la amabilidad y buen trato de los porteros, siempre te miran de arriba abajo y con una sensación de que te están perdonando la vida en ese momento.
La copa no estaba muy mala, aunque la verdad que yo llevaba ya muchísimas encima, pero no me dio la sensación de veneno que me producían antes las copas de este lugar.
Nos entraron unas chicas, no recuerdo los precios, pero quería acercarme a algún otro agujero antes de descargar, por lo que decliné la oferta de la meretriz.
Así que salimos camino del privé.
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