No había vuelto desde que cerró el antiguo Wayang. Estuve como hace un mes o así, y me dejó una sensación agridulce. Sigue estando muy bien puesto y muy relajante, pero en el antiguo Wayang la mayoría de las habitaciones tenían las camas japonesas donde se está de muerte. Pero en la habitación donde me tocó, ya habían puesto una camilla mucho más cómada para la masajista, pero un auténtico coñazo para la relación, no te puedes mover e incómodas hasta decir basta para estar una hora. Qué cruz. Ya veremos si vuelvo
|