Hola, mi experiencia, ha sido la siguiente: llego a la hora convenida, me abre, subo al piso, y me atiende en la puerta una mujer con un camisón negro transparente, en el que se adivina un cuerpazo. Y así es (de cara, ya es para gustos, pero es agradable). El servicio de una hora, 100 pavos, sin prisas. Francés con, muy bueno; griego, a negociar. 69, si. Juguetes, muchos y variados. Se deja tocar toda (y todo). Simpática y amable, muy profesional. Piso limpio, habitación con cama grande, baño al lado. El piso es compartido, aunque no vi a nadie más. Repetiré casi seguro.
Solo para aquellos que gusten maduras. Y, por si hay prejuicios, dice ser ecuatoriana.
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