Mi experiencia con esta lumi se resume a que pese a concertar cita previa con ella me dio un plantón como una casa.
Tampoco fue una sorpresa, ya empecé a olérmelo por teléfono, cuando le pedí cita con una hora de antelación y ella insistía con que la llamara 20 minutos antes. Finalmente me dio cita, me planté puntual en el patio, y después de varias llamadas inútiles comprobé lo que sospechaba: es un fast-fuck y el primero que timbra sube, tenga cita o no.
Como suele suceder en los sitios donde pasan de fidelizar clientes, el patio es muy indiscreto: está en la transitada calle Albacete, a un lado tiene una frutería exterior donde el frutero atiende en la acera, al otro lado una parroquia, y delante una parada de autobuses.
Mas trasiego imposible.
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