De todo ha de haber en la viña del Señor. Desde que vi el anuncio de Isabel me gustó la idea de hacerlo, no con un pibón, sino con una chica normal y corriente, que también tiene su morbo.
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Reconozco que me ponen las carnes. Así que los aficionados a las chicas teen ya pueden dejar de leer este post, porque ni por asomo se van a acostar con Isabel, aunque no sabréis lo que os perdéis. Para todos los demás, lo primero que tengo que decir es que esta chica es un diamante en bruto, un ejemplo de implicación y un pedazo de hembra en la cama. Por desgracia, veo que se va ya de Sevilla, y es que me dijo que no le estaba yendo demasiado bien. Escribo este post por si regresa, que parece ser que es muy posible.
Me recibió en La Mansión: vestido negro ajustado y tacones altos. Desde el comienzo, nada que ocultar: se anuncia como gordita y está así, gordita. O quizás lo de gordita sea un eufemismo para decir algo más rotundo, pero la cuestión es que tiene su correspondiente barriga y unos pedazos de muslos bastante gruesos, impresión que compensa con un culo grandioso donde uno se agarra inmediatamente. En cuanto a la cara es muy agradable, acompañada siempre con una permanente sonrisa que el pelo corto refuerza para darle un cierto aspecto infantil (aunque tendrá unos 28 años).
Bueno, cuando uno se va con una chica que se anuncia como gordita ya sabe a lo que va. Lo importante es lo otro: Isabel es una chica simpatiquísima y caliente. Engancha desde que hablas por teléfono con ella. Es un verdadero encanto. Desde que me estaba lavando los bajos ya me tenía encandilado. No habla por los codos, cosa que es de agradecer, sino lo justo para amortiguar el choque de encontrarte delante de una desconocida. Digo esto para los tímidos que les cueste empezar los primeros minutos con una chica de pago: con Isabel no va a haber problemas porque parece que te conociera de toda la vida. Además, como sería fácilmente confundible con cualquier joven de la calle (entrada en carnes, como muchas de ellas), la impresión que se tiene de que estás ligando es total.
Ya digo que en el lavado de bajos te tiene encantado, no solo por la amena conversación que mantiene, sino porque de verdad te lo hace con un esmero admirable: te coge la polla bien fuerte y te la menea para que sepas lo qué te vas a encontrar con ella. Si a eso se une que entre frase y frase te morrea a discreción, hay que decir que uno va con la mejor predisposición a la cama para disfrutar con esta hembra.
En contra de la rotundidad de su cuerpo, los pechos los tiene más bien pequeños, o quizás medianitos, no sabría qué decir. En cualquier caso, son juguetones, te los pone en la boca para que disfrutes de los pezones, amplios y oscuros, se los coge y se los restriega con las manos y se hace el ademán de llevárselos a la boca para acariciarlos con la lengua; en fin, que Isabel hace con las tetas todo lo que se puede hacer con ellas. A mí, como me parecieron bonitas, disfruté con ellas un ratito mientras que Isabel me acariciaba el sexo y me masturbaba despacio, para que fuera cogiendo vigor.
No es de las que te pregunta qué quieres hacer, sino que va segura al lío, sin tapujos. A eso se le añade una desenvoltura tremenda y un derroche de simpatía que te pone cachondo perdido. Vamos, que se te olvida que estás pagando por estar con ella. Por cierto, yo pagué la tarifa de 50 € la media hora, tiempo que se alargó bastante porque no relojea en absoluto.
Como decíamos, me tenía cachondo con sus zalamerías y su buen tacto a la hora de cogerme la polla, y sin más dilaciones se puso a hacerme un francés muy bueno, ensalivado, no GP pero muy bien hecho, como con mucha alegría. Da gusto estar con chicas a las que no se les ve el esfuerzo que sin duda están haciendo. Quiero decir, que no se las ve trabajar. Lo hacen del modo más natural posible, e Isabel se metió mi polla en su boca con el ánimo de ponerme a temperatura hirviente con sus buenas artes.
Viendo que me tenía bien contento, me puso su coño en la boca para que nos diéramos placer mutuamente. Juro que no fingió: se corrió como una posesa cuando llevábamos un rato de 69: lo noté en las contracciones y en las humedades. Vamos, que estábamos los dos bastante cachondos y además se nos notaba. La verdad es que fue una gozada estar con ella. Como además besa como Dios, en cuanto se corrió le dije de besarnos un rato y nos masturbamos mutuamente: madre, cómo se le humedece el coño. Los dos estábamos dale que te pego con las manos mientras que nos cruzábamos las lenguas en la boca y nos comíamos los labios, el mentón, las orejas y lo que hiciera falta, con la respiración entrecortada y con buena abundancia de gemidos, no sé si falsos o no, porque yo en esos momentos ya no racionalizaba lo que estaba haciendo.
Entiendo que eso de masturbarse mutuamente no es lo que se dice sexo a saco, pero tiempo habría de hacerlo más tarde. Lo digo porque lo aconsejo para quien vaya a estar con Isabel: lo de la masturbación mutua siempre me ha parecido algo muy íntimo, algo muy de estar por casa, y con ella fue de lo más natural, como si estuviéramos haciendo tiempo para lo gordo, que vendría a continuación.
Antes de ponerme el condón volvió a comerme la polla a lo bestia hasta ponérmela tremendamente dura, y una vez puesta así, me pegó una cabalgada gloriosa. De verdad que es alucinante cómo se mueve Isabel encima de una polla. Reconozco que le puso un poco de teatro a la cosa, pero yo veía que se estaba gustando, que le encantaba estar dándome placer. Yo la tenía bien cogida por el culo, por los muslos, y no tardé en pasarme a las tetas. La cuestión es que como veía que ella no se cansaba de cabalgarme, me relajé y la pude contemplar y estudiar a mis anchas: estaba completamente concentrada en lo que me estaba haciendo. Así da gusto estar con una lumi. Por mi parte, chapó.
Cambiando de tercio, el espectáculo de verla a cuatro patas es digno de celebrarse. Con ese pedazo de culo que tiene lo malo es poder cabalgarla con solvencia: como es tan profunda la raja, hay que tener un miembro digamos más que digno para llegar hasta el agujero del coño e introducirse en él. Como en mi caso no es que yo sea John Holmes, como que me costaba trabajo mantener esa postura, a lo que ayudaba aún más que ella se movía estupendamente y cuando no coincidía su empujón con el mío, se me salía del agujero. La cosa es que disfruté como un chiquillo con los diez dedos bien incrustados en sus cachetes, y cuando ya me estaba cansando, pasé a ponerme a cuatro patas detrás de ella y me puse a lamerle el agujero de atrás y a darle mordiscos a esos cachetes que me tenían locos mientras le introducía los dedos en el coño. Tengo que decir, además, que tiene un coño bastante amplio de los que se llega con mucha facilidad al clítoris y se puede uno rechupetear con la longitud de sus labios inferiores. Una gozada, en fin.
No cansado de su culo, lo hicimos de lado, de manera que su culo daba sobre mi vientre y le podía coger las tetas a discreción, mientras ella, vuelta hacia mí, me ofrecía su lengua para que yo la succionara a gusto. Demoré mis besos por sus mejillas y sus orejas hasta llegar al cuello, y como olía estupendamente, seguí por los hombros hasta besar sus axilas. Todo esto que digo lo estaba haciendo mientras los dos bombeábamos a tope, así que tenía ocupados polla, dedos y boca al mismo tiempo, y ella ayudaba con sus movimientos sensuales y su alegría, que no es menos importante.
Viendo yo que la cosa se alargaba más allá de la media hora, le pedí que me terminara con una mamada, y allá se fue ella, poniéndome el culo muy cerca para que disfrutara de sus agujeros. Vuelvo a repetir que la mamada es muy buena, y como era la final, pues se empeñó aún más. La verdad es que la sesión fue in crescendo, y en contra de parecer que se estaba cansando, parecía más fresca que una rosa, y eso que no paró de hacerme cosas. A eso es lo que yo le llamo implicación: que no te quedes parado ni un segundo, ni ella, ni tú. La leche se la eché finalmente en la boca y para que yo me fuera con un buen sabor en la mía, se dedicó a tocarse, incorporada en la cama, por todo su cuerpo, para que viera que no todo terminaba con la corrida sino que ella estaba dispuesta a lo que fuera para que me levantara de la cama completamente satisfecho.
En fin, una maravilla en la cama, mitad novia mitad leona. Siento que la chica no tenga el físico apetecido por la mayoría, pero a mí desde luego me dio igual, porque lo que pierde con el cuerpo lo gana con su simpatía, su implicación y sus aptitudes en la cama. Todo lo que me hizo lo hizo estupendamente y estuvo en todo momento complaciente, sonriente y natural. Como ya he dicho, creo que Isabel disfruta con lo que hace y eso se transmite de forma directa al cliente, que deja de pensar como si fuera un cliente. Una cosa así, a estas alturas de la película y tal como está el panorama, para mí es importantísimo: ir de putas sin pensar que estoy con una puta; que te traten en el primer encuentro como si te conocieran de hace tiempo; que el placer sea mutuo o al menos aparente serlo y que se deje seducir con total naturalidad. Me parece que son suficientes cosas para ver bien amortizados los 50€.
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