Sandra, una madura de bandera
Experiencia de finales de agosto. Fui atraído por sus numerosos anuncios en el que indicaba sus servicios, así como por algunas de sus fotos, ya que otras no me parecen relevantes.
NACIONALIDAD: colombiana
EDAD APROXIMADA: Confiesa 58, creíbles
TARIFAS APLICADAS: 100 euros una hora
INSTALACIONES: piso en calle María Diaz de Haro, cerca de Autonomía. Habitación con baño anexo. Todo limpio, aunque un poco abigarrado, ya que reside ahí. Recibe con varias compañeras con las que no coincidí.
DESCRIPCION DE SU FÍSICO: Como se ve en las fotos de sus anuncios. Es una mujer madura con su celulitis, algún kilo de más, pero de carnes firmes. Pechos algo grandes, naturales y caídos por la edad. De cara, no es un pibón pero en absoluto desagradable.
VALORACIÓN DE SU FÍSICO: Cuerpo: 7. Cara: 7
FUMA: Creo que no
FRANCÉS SIN: Fantástico y hasta el final
GRIEGO: No me va, así que no pregunté
BESOS EN LA BOCA: Si, desde el principio, muy bien
IMPLICACIÓN: Muy buena, quiere que estés a gusto en todo momento
VALORACIÓN DEL SERVICIO: 8
¿CHICA RECOMENDABLE?: Para mí, según lo vivido, por supuesto
¿REPETIRÍAS?: Con toda certeza
LO MEJOR DE ELLA: Su actitud y el francés
LO PEOR DE ELLA: Que no tenía el sexo demasiado bien rasurado y pinchaba un poco al hacerle un cunnilingus.
RELATO DE LA EXPERIENCIA:
Cita unos días antes, donde me deja claro sus servicios y me advierte de que es madura. El día anterior, confirmación por whatsapp y el día de la cita, al llegar frente a la casa me da piso y me abre directamente el portal.
Me recibe con un conjunto blanco transparente como de crochet, con el que aparece en algunas fotos de sus anuncios.
Entramos en la habitación y paso al servicio, que está en la misma habitación, para ducharme. Nos sentamos en la cama y empezamos con unos pocos besos y caricias. Nos tumbamos y seguimos besando y acariciando hasta que comienza un francés muy agradable con el que pronto me pone a tono.
Al cabo de un rato, veo que me voy a ir y le pido cambiar, pasando yo a hacerle un cunnilingus que parece disfrutar, pues gime y se moja. Como soy escéptico, interiormente lo pongo en duda, pero al menos mi ego se siente gratificado.
A continuación volvemos a cambiar de postura, retomando el francés, que me encanta, hasta que al cabo de unos minutos me voy en su boca. Tras unos breves momentos de relax, me ofrece un masaje que acepto. No es un masaje profesional, pero al menos es muy agradable.
Así, llegamos a la hora contratada, momento en el que procedo a vestirme, abonarle sus servicios y me voy.
En resumen, una experiencia que me ha sorprendido muy gratamente y que espero repetir en el futuro.
Por cierto, agradecería que los moderadores movieran el hilo a Vizcaya
Última edición por jokinicp; 28-09-2021 a las 16:34
|