Fecha de la experiencia: última semana de junio.
Físico: Cara de niña, peliroja con bonitos ojos y cuerpo de tenn muy bien proporcionado.
Francés natural hasta el final: JODER, y de los mejores que me han hecho en mi vida, en salibado es poco.
Besos: Sin problemas.
Experiencia:
Está claro que es cuestión de suerte. Solo he estado una vez con ella y me cogió el teléfono al primer intento, me lo pensé y pasadas unas horas volví a llamarla, descolgó y cerré cita para irme disparado al hotel.
Una vez llego, más que con ganas de verla yo lo que quería era tomar algo y un airecito acondicionado, porque con el calor que traía y lo facil que iba pensaba que me iba a dar algo.
El recibimiento correcto, vestida con sujetador y un liguero sin bragas, todo verde, que daba más mieo que la muerte, y mira que a mi el color verde me da como asquito.
Solicito ducharme y cuando me estoy secando ya viene por mi... coño que me voya a resbalar, para la cama y comienza a lamerme a mi hermano como nunca me lo habían hecho, joder que gusto, sin ninguna duda la dejé trabajar durante yo que se el tiempo hasta qeu me sacó por mis partes hasta la última gota. Decido ducharme de nuevo, me doy un poquito de agua calentita y fresquita por mi hermanito y se me espabila más que rápido. Tiro para el cuarto y ella dice que nanai, que para el baño con los espejos. Y allí ya descargué para 20polvos, joder que buen rato.
Pra los desfortudanos que no han podido probar hembra si deciros qeu durante toda la hora no dejó de vibrar el teléfono y no lo cogió, salvo cuando llamó su amiguita con la que me tomé la libertad de charlar para quedar en breve con ambas, ya que venía unos días más tarde a la habitación de al lado.
Solo deciros que insistáis que merece la pena, y para los amantes de los pircings esta niña es un sonajero, a mi eso me la pela. YO VOY A FOLLÁ.
Y un consejo que os doy... parece estricta con el tiempo contratado, y charla por los codos, así que como te despistes a lo mejor el segundo polvo se te escapa.
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Leyéndoos parece que yo visité a otra puta, porque conmigo fue totalmente diferente. Muy mal. Esta expe fue hace unos 3 meses más o menos.
Voy a describir el sitio y a ella por si no es la misma, pero os aseguro que el teléfono es el mismo y la calle y el anuncio es el mismo:
Yo fui a Beatriz de Suabia, con la dirección aproximada es suficiente
Ella tenía una habitación al fondo de un pasillo muy oscuro.
En la cama había una mosquitera de esas como las que usan en África para que no les piquen los mosquitos pero más pequeña.
Ella con tacones medirá 1,75 o algo más, es muy blanca de piel, guapa, pelo largo, creo recordar que negro o cobrizo.
Delgada pero no mucho, tetas pequeñas y creo que naturales.
no se dan datos físicos de la profesional que pueden poner en peligro su intimidad
Cómo me trató (tened en cuenta que casi nunca tengo problemas de este tipo, tengo 30 y pocos, iba perfectamente afeitado, con los dientes limpios, oliendo bien, no soy mal parecido, no soy gordo, no soy peludo e iba depilado, voy al gimnasio regularmente aunque no marque abdominales):
- muy fría, muy distante conmigo.
- me mando a que me lavara yo solo.
-no quería besarme, yo al ver esto intentaba darle piquitos pero quitaba la boca constantemente. Por teléfono me dijo que sí morreaba.
-el francés no hasta el final. Por teléfono me dijo que sí era hasta el final.
-tenía la impresión de que ella no quería ni tocarme, creo que ella a mí no me tocó en ningún momento, excepto cuando le cogía yo el culo o las tetas o la cintura.
-no me quería hablar. Generalmente les caigo muy bien y son muy simpáticas conmigo.
-no quería que le tocara las tetas (yo siempre las trato co delicadeza)
-parecía que estaba nerviosa
-me quería echar a los 15 minutos y luego a los 20 minutos, al final conseguí quedarme la media hora que pagué.
-en cuanto a posturas: ella arriba no duró ni 15 segundos, en la postura del misionero me dijo que cambiásemos, parecía que solo quería que le diera a 4 patas y que me corriera cuanto antes.
- el francés lo hizo bastante mal.
¿Estamos hablando de la misma Irene o me colaron otra? Porque, como he dicho, leyendo vuestras experiencias, no tienen nada que ver con la mía.
edito; Respecto a las quejas que haces por los datos físicos, tienes razón y borrado queda
Respecto a lo segundo, las opiniones negativas son tan válidas como lo son las positivas. No hay derecho a replica y menos de una profesional que su opinión es lógicamente parcial.
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Irene Licántropa
Nombre "artístico": Irene Nacionalidad: Española de Sevilla. Fecha de la experiencia: La semana pasada Tarifas: 60 €/Media hora Relojea: ¿relojea?... ¿eso que es?!!! Duración del servicio: 1 hora y media Descripción física: Me la esperaba más “pivón” según vuestros comentarios (fallo mío), aunque hay que reconocer que está muy bien. 170 cm.+- sin tacones, pelirroja, ojos claros azulados, guapa, tetas pequeñitas. Muy habladora, simpática… y morbosa hasta no poder más. Fuma?: creo que no Vestimenta: Me recibió vestida de colegiala (ropa de trabajo decía que era). Ambientación: Habitación de hotel de 4 estrellas en Sevilla este. Muy bien Tatuajes: Varios. Pirsins: En la lengua, en un pezón y otro en el clítoris. Da besos/morreos?: NO PARA!!! Status: Licántropa en noche de luna llena. Te come vivo! Francés: Sin, profundo (sin llegar a GP), con manos, sin manos, salvaje, ensalivado, te escupe… en fin… puro vicio! Griego: no se Implicación: 9 Chica recomendable?: Si Para repetir?: Posiblemente… me queda por probar a un par del top todavía. Resumen experiencia:
En cuanto supe que debía volver a Sevilla llamé y concerté cita con Helen a las 16:00h para el día siguiente, pero no quería ir a verla con la escopeta cargada, así que llamé a Irene sin esperanzas de que me contestara, y con otro numero de teléfono en la recamara por si acaso. Ya la había llamado varias veces, le había mandado sms al móvil y no había obtenido respuesta, con lo cual no tenía muchas expectativas de que me contestara, pero esta vez en cuanto la llamé me respondió (es la única forma de contactar con ella, el que quiera probarla… que insista porque no hay otra forma), así que reservé una cita con Irene a las 13:00h.
Al día siguiente a las 12:50h ya estaba yo en la cafetería del hotel donde recibe. A las 13:05h la llamo y me da el número de la habitación. Subo, nos presentamos, charlita amena y graciosa… y para la ducha yo solo (ella estaba lista y era su primer cliente ese dia). Cuando salgo de la ducha me dice: -“JODEER COMO ESTAS!!, que bien me lo voy a pasar contigo! Vaya como tienes que machacarte tú en el gimnasio, no?”- En ese mismo instante su cara de niña buena se transformó en la de una felina. Me tiró en la cama y comenzó a devorarme. Ufff!! como la come esta niña! es su punto fuerte sin duda y se le nota que le encanta. Luego folleteo a cuatro patas –“ay! así no que me duele”-, cambiamos y se puso ella encima, luego otro francés… y para el cuarto de baño a follar de pie delante del espejo viendo la cara de viciosa que pone para terminar en su boca como si se estuviera comiendo una… polla! (es que no se me ocurre otra cosa mejor para describirlo! )
Volvimos a la cama, me ofreció algo de beber y allí nos quedamos charlando un rato con besitos caricias y demás hasta las 14:30h porque había quedado para comer. Me acompañó hasta la puerta del hotel y en el ascensor se me tiró encima dándome besos/mordiscos y metiéndome mano diciéndome que le daría un montón de morbo follar en el ascensor…, que no lo había hecho nunca y yo le había dicho que si lo había hecho. Habría que ver la cara que puso la recepcionista del hotel mirando el monitor de la cámara del ascensor porque cuando salimos de él nos miró con una cara… que poco me faltó para preguntarle si querría hacer un trío con nosotros!
Nos despedimos en la puerta del hotel y me fui rumbo a la Avda.Hytasa.
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Saludos.
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"En cuanto saque un hueco para ti te contesto..., siéntate y espera un momentito"
Última edición por Hercules de la Cruz; 18-07-2011 a las 11:54
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Buenas compañeros!! El otro dia la llame sin esperanzas de que me cogiera el telefono y consegui que me lo cogiese a la primera! eso deberia de ser alguna señal asique me fui para Sevilla Este a visitarla...
No tengo tiempo para escribir una experiencia detallada ahora mismo, y tampoco voy a repetir lo mismo que ya habeis dicho ya por aqui, Irene es increible, una de mis mejores expes sin dudarlo..
Por cierto estuvimos charlando un rato y me comento que hoy era su ultimo dia aqui en Sevilla, se nos marcha de vacaciones pero me prometio que no tardaria mucho en volver!
Había leído yo mucho y bueno sobre Irene. De todas las experiencias que se han contado sobre ella solo había una negativa, y mis foreros fetiches habían pasado por su cama con resultados excelentes. Así que ya estaba tardando yo en conocerla. Me costó contactar con ella, pero al fin lo conseguí. Estuvo simpatiquísima por teléfono y me quedé con una frase que me dijo: "Ya verás cómo te lo vas a pasar muy bien conmigo". Esa fue la primera de las muchas frases que tengo que recordar suyas porque, como ahora veréis, todo el servicio se hizo según sus palabras, o más bien, según sus órdenes, divinas órdenes.
Como ya se ha hablado mucho sobre ella, yo solo voy a contar aquello que no he visto escrito y que fue, precisamente, lo que me deparó mayores sorpresas. Yo no sé si a la gente le da pudor contar ciertas cosas que hacen en la cama o es que yo tuve suerte el otro día con Irene, pero la cuestión es que sobrepasó con creces todo lo que esperaba de ella. Para decirlo claro, Irene me brindó una genuina sesión de sexo puro, nada parecida a cualquier otra que haya tenido con las demás chicas con las que he estado en Sevilla. Ya veréis por qué.
Como sabéis muchos de vosotros, tiene un cuerpo muy bonito, aunque me la esperaba más guapa. No es que sea fea, ni mucho menos, pero tampoco es un bellezón. Lo que sí se adivina nada más verla es que es una chica dispuesta, echá pa'lante, como se dice en mi pueblo, y eso le otorga una belleza especial. Ya se ve de antemano que llevará el tempo de la sesión y que ella es la que va a mandar allí. Por suerte, me di cuenta a tiempo de eso, porque tuve la intuición de que era una bestia indómita. Así que me ahorré decirle que yo quería, como siempre, una sesión tranquila, más bien romántica. En primer lugar acerté porque ése evidentemente no es su papel, y segundo, porque así me pudo enseñar toda la sabiduría sexual que atesora dentro de ella. Nada más que verla cómo me atendió vestida, ya se veía venir que aquello iba a ser esta vez diferente: llevaba un top negro de cuero, que marcaba perfectamente sus pechos, y unos ligueros de encaje negro a rombos con terminación en cuero del mismo color. El coño lo llevaba al aire. Unido a la colección de piercings estratégicamente colocados que tiene, era una manera de decirme que allí se iba a armar una batalla campal, y que ella iba a llevar la vara de guerra. Por suerte, yo me dejé llevar.
Me mandó a la ducha, yo solito, cosa que me sorprendió porque me hubiera gustado estar con ella, pero después me di cuenta de que ella no se podía desnudar porque la vestimenta era fundamental para el espectáculo que iba a venir a continuación. Porque eso es lo que ella ofrece: un espectáculo de porno duro, de hardcore, puro heavy metal. Es más: estoy seguro de que ella trabaja como si de una porno star se tratara. Aunque, atención, a diferencia de Julia, que también te ofrece vivir una película porno a su lado, en este caso con Irene el espectáculo lleva un alto voltaje consigo y un nivel mutuo de participación que lo hace muchísimo más excitante que con Julia. Dicho de otra manera: te envuelve completamente, te sobrepasa, te abduce con sus artes. Al menos en mi caso, con Irene no fui dueño de mí mismo.
Y mira que el porno duro (cuando me toca hacerlo a mí) no me gusta demasiado, aunque tendría mejor que decir que no me gustaba hasta que conocí a Irene. Por lo pronto, los besos eran de loba auténtica, salvaje, unos besos de meter la lengua hasta la campanilla, de comerte toda la boca, toda la cara, todo el cuerpo. No paraba. Yo dudaba incluso que pudiera respirar, porque era asfixiante. Yo no podía dar abasto, no podía seguir su ritmo, pero me daba igual: me estaban comiendo como nunca lo habían hecho. Y es que esa es una de las características de Irene: su dinamismo, su imaginación, la facilidad que tiene para hacer varias cosas a la vez y engarzar una cosa con otra, sin intervalos, sin descansos, cogiendo un ritmo creciente que se va acelerando conforme tú te vas acercando al orgasmo. Quien en todo caso se cansa en esa relación (por falta de aliento) eres tú, pero nunca ella. Parece haber nacido para el sexo.
Me estaba comiendo a besos pero yo quería ver esas dos tetitas que gasta, así que se puso frente a mí y se bajó el corpiño. No se lo quitó, sino que se lo dejó enrollado en su cintura: el cuero tenía que estar presente en esa sesión. Me encantó el piercing que tiene en el pezón. Me puse a chupárselo con fruición, tocando con las manos la dureza increíble de sus pechos, tan preciosos, tan bien puestos. Pero, poco acostumbrado yo a chupar pezones con piercing, no lograba cogérselo bien, así que me soltó la primera frase del día: "No me chupes el pezón; muérdemelo". A partir de ahora pareceré un pazguato recién salido del cascarón a más de uno, con la de batallas que lleva uno en el cuerpo. Lo que pasa es que nunca una chica me había invitado con esa energía y ese descaro a hacerle daño. Y digo bien. Ella quería que le comiera los pezones mordiéndolos a tope. Al principio pensé que era una pose de estrella porno, pero estaba muy equivocado: ella me lo pedía porque así era cómo estaba disfrutando.
Como yo tampoco quería dejar de disfrutar a tope, le pedí que me hiciera su legendario francés, y efectivamente, es glorioso. No sé si decir que es el mejor que me han hecho en mi vida, pero sí el más profundo. Se metió mi polla entera hasta la garganta no una vez ni dos, sino todo el rato que quiso. Yo notaba continuamente sus labios chocar contra mi pubis y eso me puso a cien. era como si le fuera la vida en ello. Qué aplicación, qué morbazo. Por supuesto, no ahorró miradas a los ojos, pero no las consabidas miraditas de "mira qué a gustito te lo estoy haciendo", sino "mira cómo disfruto con tu polla". Ahí estriba la diferencia con otras chicas: lo de Irene es vicio, no solo sexo. Vicio profundo, sexo salvaje, sensualidad concentrada, porno duro. Es difícil relatarlo en palabras. Y eso que solo acababa de empezar. Me comía los huevos, las ingles, se volvía a la polla, se la metía hasta el barbuquejo, me iba haciendo una paja en medio, me pellizcaba los pezones con una mano mientras que con la otra me acariciaba los huevos..., yo qué sé de cosas todas al mismo tiempo. Y fue entonces, mientras me la mamaba, cuando se puso en pompa delante de mi cara y me dio la orden: "Pégame fuerte en el culo". Mira que eso de pegar a una mujer lo llevo fatal. Hombre, unas cachetadas todos las hemos pegado, pero ella quería algo más que cachetadas: ella quería que yo me convirtiera en el mismo ser salvaje que es ella. Y aquí es donde cambia mi relato de repente, porque tengo que deciros que descubrí un SeanThornton nuevo; nada del Hombre Tranquilo, sino un actor de porno duro que empezaba a respirar cada vez más fuerte, más jadeante, que apretaba los dientes y empezaba a pegar en ese culo que cada vez se iba poniendo más colorado. Yo, iluso de mí, le preguntaba a veces: "perdona, ¿te duele?", y ella me contestaba riéndose: "Quiero más, y más fuerte. ¿No te das cuenta de que me gusta?". Y entonces era ella la que se pegaba a sí misma, como si estuviera enseñando a un colegial que no sabe utilizar la mano con la suficiente energía.
Yo por entonces había perdido la conciencia de mí mismo. No me reconocía en esos momentos que estaba con Irene; se me puso encima, empezó a cabalgarme a lo bestia, y entonces vinieron los cachetazos en las tetas mientras ella se daba palmadas en el coño. Yo las apretaba todo lo fuerte que podía, le comía con los dientes los pezones a conciencia, y ella me pedía más, me decía que así es como le gusta disfrutar en la cama y yo, ¿por qué no la iba a creer? No digo que aquello no fuera más que una actuación, una actuación estupenda, pero os aseguro que no lo parecía. Me escupía en la boca, yo la escupía a ella, se pasaba la lengua por los labios y su rostro de placer me lo decía todo. Estaba en cuclillas sobre mí, follándome como un pistón, jadeando los dos, sudando, y ella me pedía más guerra. Se dio la vuelta y no me montó esta vez, sino que se pasó mi polla por su coño y por el agujero del culo, los dos chorreando de saliva y de sus jugos, hacía como que quería meterse la polla en el culo, apretaba un poco contra su ano, me soltaba. Me tenía a su merced.
Rápidamente se puso a cuatro patas y me ofreció el culo. Pero lo primero que hizo fue darse ella bien dados en los cachetes, que a estas alturas estaban al rojo vivo. Y mientras tanto, ella se masturbaba, volvía la cabeza hacia mí, desafiante, pidiéndome que la follara más fuerte, que las embestidas fueran más profundas, empujando ella con su culo , y en un momento dado, en medio de la coyunda, se vuelve y me dice: "¿Pero qué haces que no me metes el dedo en el culo?" Así que yo obedezco con gusto y le meto uno, dos dedos en el culo, y se los meto hasta el fondo (por cierto, aunque no trabaja el griego, se ve que lo practica en la intimidad, porque allí cabía un obús con facilidad). Yo ya no sabía qué hacer con las manos: si pegarle, si meterle los dedos en el culo, si cogerle las tetas, si acompañar a sus dedos para acariciarle el clítoris, si cogerle del pelo y tirar de él. Pero lo más importante es que la temperatura de la sesión había crecido hasta achicharrarnos: estábamos los dos jadeando, no solo de placer, sino también del esfuerzo, así que decidí descansar un poquito y comerle el coño un buen rato y aprovechar de camino ese piercing que tiene cerca del clítoris, aunque esta vez no me lo pensé: le metí tres dedos en el coño para empezar, luego cinco, bien metidos, cerca del puño, notando las rugosas paredes de su vagina. Y no seguí porque sabía que el fisting no entra en el precio, pero si no hubiera continuado hasta el final.
Cuando le saqué los dedos chorreando del coño, yo solo quería jugar con su clítoris. Entonces empecé a mordisquearlo, y cuando me di cuenta de que gemía, aumenté la presión de mis dientes sobre sus labios inferiores. Ella se retorcía, se tocaba las tetas, me cogía la cabeza con las dos manos, se metía los dedos en el coño, me ofrecía esos mismos dedos mojados de su flujo para que yo se los chupara. Yo no sé si se corrió; solo sé que me lo pasé fenomenal con su coño en mi boca, entre mi lengua y mis dientes.
La sesión fue larga. Volvimos a cambiar de posturas, una detrás de otra: aquello era porno duro de una pureza extrema. En la segunda vuelta que le dimos a las posturas ya no es que folláramos, es que nos comíamos vivos, como animales en celo. Y entonces fue cuando empezó el desfallecimiento por mi parte: empecé a sentir cómo me latían las sienes, cómo me faltaba el aire, cómo dejaba de tener control sobre mi respiración. Me estaba superando y me asusté un poco. Notaba las pulsaciones de mi corazón en la polla, que no recuerdo cuánto tiempo hacía que no la tenía tan dura y tan tensa... Y es que al fin y al cabo, yo soy un Hombre Tranquilo, que solo iba a echar un kiki y nada más. Me encontré con ese portento de la naturaleza que es Irene y al final me asusté de mí mismo y de las reacciones que notaba en mi organismo. Así que le dije a Irene que parara un rato, que me iba a dar algo. Pero ella, digamos que para templar la cosa, se puso a hacerme una soberana mamada que, sí es verdad, empezó suavecita, pero que terminó como un torbellino. Me corrí un poquito pero sin llegar al orgasmo: ella me miró, me dijo "qué rica está tu leche" y siguió mamando como una posesa. Me descargué dentro de su boca como si no hubiera echado un polvo en dos años.
Mientras ella estaba en el cuarto de baño, yo no paraba de ver mi pecho subir y bajar como un fuelle. Estaba extenuado. Pero mi polla no bajaba. Y tanto que no bajaba que ella volvió, habló un poco conmigo, nos reímos juntos, y aquello seguía enhiesto. Pocas veces me ha pasado eso en mi vida: así que se lo dije, no se lo pensó dos veces y me hizo el francés más completo que recuerdo y que terminó con una rápida eyaculación que fue casi dolorosa, porque me salió de las mismísimas entrañas. Cuando miré el reloj había pasado cerca de hora y media: hora y media de erección, continuada y creciente. Como comprenderéis, para mí no se le puede pedir más a una mujer. Posiblemente sea de los mejores dineros que he pagado por estar con una profesional.
Quiero dejar claro que, a pesar de lo que he escrito, no hubo violencia alguna entre nosotros. Era un juego, un juego morboso y sexual que ella manejó en todo momento y que ella misma jaleó, quizás porque vio que precisamente yo soy una persona muy pacífica. Por eso no quiero llevar a engaño a aquellos compañeros que puedan ver en esta chica una buena manera de soltar la mano a placer, ni mucho menos. Irene tiene muchas tablas, y seguro que sabe muy bien con quién jugar de esta manera y con quién no. Tengo la impresión de que el que quiera llevar la iniciativa en este aspecto se va a llevar un chasco. Todo juego tiene sus reglas, y la dueña de las reglas es Irene.
Resumiendo, quiero decir que Irene es diferente. Hablar de implicación en su caso es quedarse corto. Ahora que tanto hablamos de precios y tarifas, hay que decir que lo excelente hay que pagarlo, e Irene es excelente. Todavía no conozco a todas las chicas del Top (aunque poco me falta) pero puedo afirmar que Irene es la que más placer me ha dado. No digo que sea con la que mejor me lo he pasado, porque en otras ocasiones he encontrado romanticismo cuando lo he buscado, y belleza donde la quería hallar, y me lo he pasado de maravilla. Estoy hablando de otra cosa: de esa sensación límite que se tiene en el sexo cuando raya en la inconsciencia. Os aseguro que hubo un momento que yo no sabía lo que estaba haciendo. Era placer puro, sin mediaciones, directo al cerebro como una inyección de adrenalina. Al menos así lo viví yo. Posiblemente, la próxima vez que vea a Irene la sorpresa sea menor; o no, porque creo que la imaginación sexual de esta chica no tiene límites: es una mujer hecha para el sexo. Cualquiera sabe por dónde te puede salir. Otra cosa es que se desee otra manera de practicar ese sexo, más tranquila o más convencional. Eso ya va en gustos. Pero quien quiera sensaciones fuertes tiene a Irene como la mejor profesional de Sevilla de las que conozco. Ojalá hubiera más como ella.
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