Nombre: Kata
Nacionalidad: Colombiana
Forma de Contacto: WhatsApp
Fecha aproximada: verano 2025
Lugar/ Instalaciones: irrelevante
Higiene: buena
Precio: irrelevante
Edad: treinta todos
Cara: guapa
Pelo: largo negro
Cuerpo: bonito
Pecho: natural mediano
Culo: culazo, mezcla entre cirugía y gimnasio
Piercings y tattos: algunos
Defectos corporales: ninguno en mi opinión
Actitud: buena
Conversación: poca pero suficiente para romper el hielo
Besos: sobre todo picos, algunos con lengua gracias a la propina
Fuma: no lo noté
Francés: ha estado bien pero muy mejorable
Forniqueo: bueno aunque metiendo en todo momento algo de prisa
Griego: no lo practico
Lo mejor: por fin conocerla ya que quería hacerlo hace tiempo
Lo peor: haberse comprometido a dar besos apasionados con lengua y no hacerlo
¿Repetir? No lo creo
¿Recomendable? Si
Valoración global de la experiencia:7/10
Relato:
Llevaba tiempo queriendo conocerla y por fin acordamos un momento conveniente para ambos. Al abrir la puerta de mi habitación, vi que venía en un conjunto sencillo pero ajustado a su figura. Abrimos una botella para celebrar el momento y romper el hielo. Empezamos a desvestirnos y a robarle algunos besos. Ya desnudos nos acostamos en la cama y ahí retomamos los besos. Poco a poco fui bajando por su cuerpo hasta llegar a su clitoris. Entre sus piernas estuve un muy buen rato intentando que llegara al clímax. Al recibir señales de haberlo conseguido, la pedí ponerme un condón. Mientras ella estaba de rodillas y yo de pie, comenzó un francés delicado pero la falta de besos en los testículos fue algo que eché de menos. Después de un rato corto la pedí subirse encima de mi para cabalgarle de frente a mi. Entonces cambiamos y se giró para cabalgarle mientras ella me daba la espalda y yo disfrutaba de su culo impresionante. La pedí cambiar de posición y la puse boca arriba en la esquina de la cama con las piernas bien abiertas. Así comencé a penetrarla a placer y a intentar besarla apasionadamente, lo último no conseguí que cediera. Como me pidió penetrarla a cuatro, nos colocamos de costado a un espejo de la habitación para disfrutar las vistas. Ahí disfruté un buen rato hasta que la pedí movernos al baño para penetrarla por detrás de pie. El espejo del baño ofrecía unas vistas únicas. Entre el momento y las vistas lograron hacerme terminar dentro de ella.