Pude conocer este fin de semana a esta chica.
Es, sencillamente, magnífica.
No me extrañan los halagos y la recomendación de un buen amigo cuyo criterio es fundamental para mí. Cito sus palabras: “es un bombón y conmigo decir que fue una loba se queda corto”.
Suscribo a pie juntillas esta frase. Comienzo mi relato.
Los que leéis mis experiencias os habréis dado cuenta de que soy de paladar poco fino y me encanta el jamón (las chicas implicadas y atentas, aunque tengan carnes). Un plato de unas Mihuras rotundas me deja saciado para una temporada (y me obligan a una siesta de dos horas después de comer, con cosquilleos en los huevos). He desechado siempre las delicatesen (chicas finas y guapas jóvenes) porque creo se lo creen mucho y no dan lo que deben. La mejor chica que he conocido físicamente fue una jovencita brasileña y ha sido de las experiencias peores por lo que dije arriba.
Pero en este caso me apetecía tomar un platico de caviar. Y nuestra Laura prometía. Y, tras estar con ella, puedo deciros que es Beluga. ¿Motivos? Es una chica preciosa, tiene unos morros que besan y te comen la polla… (se me levanta de recordarlo). Y es implicadísima y folladora.
Contraté 1h/100 euros.
Toda nuestra cita fue de risa tras risa. Sintonía total. Me recibió con un: “Tenía mucha curiosidad por conocer al famoso Grillón”.
Agradabilísima al trato, tras pagar, sacó una botella de agua para mí y a la ducha juntos.
Primera risa: entra en la bañera y como no tenía donde agarrarse, encuentra un asidero: ¡mi polla! ¡Qué cachonda! Me lava dentro, me la come con mimo y disparo como un señor fuera de su boca.
Luego vamos a la cama y ahí te folla ella. Que quede claro: tras esa cara angelical y ese cuerpo menudo hay todo un Mihura. Como amazona es estupenda: me folló de cara y dándome su espalda (dos disparos vaginales). Y cuando la follé con sus piernas sobre mis hombros, pedido por ella, da la sensación de que te sigue follando (tercer disparo vaginal).
Con el cunnilingus, disfruta con una enana y te lo agradece con esas miradas eróticas que te echa.
En fin, podría dilatarme mucho más: 4 disparos (para la
próxima querré mi 5.º), folleteo de primera, conversación agradable, mimos… Excelentísimo caviar…
Y como curiosidad, para que veáis cómo es ella: me riñó a su manera por ser yo tan escrupuloso con el tiempo y querer marcharme de su casa a los 59 minutos (la misma bronca que suele echarme una de nuestras musas de Zaragoza).
¿Volveré? Sin duda. Me voy a aficionar al final a las delicatesen… Pero mi jamón que no me lo quiten.