En mi primer encuentro con Anna concerté la cita en mi casa. Puntual como un reloj, apareció en mi puerta una preciosidad de niña. Llevaba puesto un vestido verde, que hacía resaltar dos hipnóticos ojos verdes enmarcados por una cuidada melena rubia. La invito a pasar, a ponerse cómoda y a tomar algo para romper el hielo. Me dice que no bebe, así que le sirvo un refresco al mismo tiempo que le dejaba el dinero acordado. Tras un par de minutos de esa charla nerviosa previa a la acción, se acercó a mí y comenzó a besarme, primero con suavidad, luego más apasionadamente mientras poco a poco nos íbamos recostando en el sofá y su vestido iba desapareciendo de su cuerpo. En unos minutos, tenía una belleza rubia en tanga en mi sofá. Me pidió seguir con una ducha, a lo que yo acepté encantado. De la ducha, pasamos a mi cama, dónde pude disfrutar de un magnífico 69 embriagado por el perfume de su sexo juvenil y por el ardor de su garganta profunda devorando mi polla. Acabamos con un polvo magnífico en varias posturas. Normalmente contrato una hora y me sobra la mitad, pero Anna consiguió que el tiempo volara, no me quedó más remedio que repetir con ella.Repetiría:Sí, de hecho ya es la segunda vez que he quedado con ella.
|