Hola a todos:
Después de un tiempo leyendoos, me decido a escribir por primera vez.
Los datos de Carmen Arosa ya están puestos en posts anteriores, así que no los voy a repetir.
Estuve con ella hace ya unas semanas, un domingo por la tarde noche. Para quedar y llegar al sitio tuve que llamarla tres veces. En la primera llamada, sólo me dijo la calle en la que recibía. Me dijo que cuando estuviera volviera a llamar para que me dijera el número. Segunda llamada. Una vez que me dijo el número, me dijo que la volviese a llamar cuando estuviera en la entrada, para que me dijera el piso. Tercera llamada. Recibe en unos apartahoteles entre Serrano y la Castellana, que por dentro parecen sacados de una película comunista de entreguerras. Pasillos interminables, viejos y poquísima luz. Parece que en cualquier momento te va a salir la KGB.
Por fin llego al apartamento y me abre la chica. El apartamento a primera vista no está mal, pero la habitación es un poco cutre. Me dio la impresión de que tras un biombo había otra persona viendo la tele, lo cual me hizo sospechar que la chica que me atendía no era la misma con la que había hablado, porque la voz del teléfono no me parecía la misma que me estaba atendiendo ahora. Físicamente se parece a la de las fotos, pero tengo mis dudas. Además, me dijo que era andaluza, pero que había estado en diferentes sitios, y por eso tenía un acento raro. A mi me sonaba a chica del este, con bastantes años en España, más que española, pero bueno, le daremos el beneficio de la duda.
Pedí el servicio de una hora, por 150 €. A pesar de las dudas, decidí quedarme y arriesgar, a ver si la cosa luego mejoraba. Me pide que le page por anticipado. Luego me dice donde está la ducha, y no me acompañó. Al volver, en la habitación tenía un portatil con una peli porno. El aliento le olía raro, como si hubiera fumado y utilizado un colutorio barato,pero que no olía nada bien. Eso me cortó muchísimo el rollo de los besos, además de que ella tampoco puso mucha pasión en ese aspecto. Mas bien eran picos, sin mayor propósito.
Me hizo un frances sin, que he de reconocer que fue lo mejor, luego se me puso encima, sin que tampoco fuera nada del otro mundo, y al final acabé con otro francés. Después me dio un masaje, que podría hacer cualquiera, es decir cuatro pasadas en la espalda más o menos suavemente, y listo.
Al intentar el segundo asalto ya se la veía que tenía ganas de largarme, porque lo hizo sin ninguna gana, con prisas, e incluso forzando, así que ya terminó de desmotivarme por completo, y dije que parase. Me vestí, le di las gracias por los servicios, y me marché.
Por ese precio, creo que no repetiré, salvo que tenga el caletón del siglo, y no encuentre a nadie en todo Madrid. Creo que ni el lugar, ni la actitud, ni algunos detalles merecen ese dinero, más estando en los tiempos en los que estamos.
Un abrazo a todos.
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