Me han fallado gravemente
Y hablo en plural porque Débora funciona conjuntamente con Juli y una tercera chica tambien venezolana llamada Tatiana.
Hace un tiempo conocí a Débora pero solo estuve media hora y me supo a poco por lo que me propuse repetir con más tiempo.
Llamé una tarde de un viernes para reservar cita en la mañana del sábado. Me cogió el teléfono Juli y le pedí hablar con Débora para quedar. Me dijo que era ella quien coordinaba las citas (por eso digo que funcionan como un piso). Llegamos al acuerdo de que iría a la mañana siguiente, a las 12,30 h, para estar una hora con Débora.
Aún así, unos veinte minutos antes de la hora vuelvo a llamar para decirles que estoy en camino y me confirman que Débora tambien va para allá.
Llego yo primero, me presentan a la nueva chica, Tatiana, y me pasan a la habitación. Me ofrecen bebida y una revista para entretener la espera. Pero...¡joder! Una cosa es esperar unos 10 min., otra muy diferente es que a los 45 min. no hubiera ningún indicio de que Débora fuera a llegar.
Ante mi decisión de marcharme intentaron convencerme de que pasara con alguna de ellas, pero no. Me fuí muy enfadado.
Asi pues, plantón con todos sus agravantes. Además ellas sabían que yo me desplazaba de fuera de Madrid razón por la que pedí la reserva la tarde anterior.
Viaje baldío, sensación de engaño y frustración sexual.
Intenté improvisar un plan alternativo por la zona pero no me salió nada. Desistí y me fuí a casa. Más de una pagará el pato.
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