Vaya por delante que este post va a ser inusual, ya hay suficientes fichas al uso. He quedado ya muchas veces con esta chica y va siendo hora.
La mayoría se ponen un nombre al tuntún, pero Dulce lo clavó. Vas y tienes un rato de caricias y sexo propio de una chica enamorada en un muy buen día, con toda la dulzura (ya lo dije!) buen rollo, naturalidad y ganas de complacerte. Luego te quedas charlando con ella, y cuando te vas lo haces pensando que el rato de sexo inicial al final fue lo de menos, que lo mejor vino luego. Tenemos el término "gente tóxica" para esas personas que al estar con ellas, por sus malos modos, comentarios, opiniones y demás, te meten mal rollo en el cuerpo, porque es algo contagioso. Cuando los pierdes de vista te queda un pesimismo que no te es propio y te cuesta sacártelo de encima. En cambio hay muy, pero que muy poca gente que produzca el efecto contrario, ni siquiera tenemos un término para ellos, personas que transmitan tan buen rollo, optimismo y armonía que al estar con ellos te vayas más lleno y optimista con la vida. Dulce es uno de ellos. Una mezcla de persona humilde, generosa, sincera, muy centrada, toda serenidad y optimismo, con una cabeza pero que muy bien amueblada, que cuando charlas con ella solo le sale decirte cosas buenas y positivas de todo lo que tiene alrededor, como si en plena juventud hubiera encontrado ya su sitio en el Universo.
Hace ya muchos años tuve la suerte de conocer a una mujer madura, Pamela brasileña (calle Béjar), que parecía como si tuviera poder en las manos, te las ponía encima y notabas los malos rollos desaparecer, pero en realidad era su serenidad lo que se te estaba contagiando. Dulce en eso me la recuerda, en versión joven.
No hago este post tan palmero por ella, que por lo que me cuenta debe de tener trabajo a paladas. Es por los foreros que apreciés una chica así, con un cuerpo muy bonito totalmente natural pero sin exuberancias, rostro dulce y simpático alejado de la belleza clásica, y las cualidades personales ya comentadas. Para mí es un descubrimiento difícil de guardarme. Por cada mujer así existen tres unicornios. Debería cobrar mucho más, y lo sabe, pero es que no quiere.
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