Elena es una ucraniana típica de los tiempos que corren. Está buena, es guapa y tiene una dentadura bien hermosa, es alta, las tetas naturales denotan juventud, no tiene celulitis, su tez es pálida como es de esperar en esas latitudes.
No tiene las mañas de puta experimentada: no es relojera, no te hace correr pronto, no es vaga, pero las cosas le gustan a su manera. Para darle la iniciativa e irte en un viaje pecaminoso es perfecta. Chupar pollas le gusta y se le nota que tiene mucha
práctica y buen hacer. Ensaliva, gira, envuelve, traga hasta el fondo y habría jurado que estaba desdentada, porque sus dientes jamás me rozaron. Te cabalga con furia y te besa requetebién. ¿Qué más se puede pedir? Bueno, si ¡que lo haga gratis! Pero no, fueron cien la hora.