Hace un par de semanas quise darme un desahogo rápido y barato y atraído por las enormes tetas que se ven en su anuncio (
MIL ANUNCIOS.COM - Novedad Gala paraguaya tetas de 130 ) y sus tarifas muy económicas la llamé y concerté una cita con ella en torno a las 10 de la noche. Como está en el quinto coño (recibe en Ascao, y bastante lejos de la parada del metro), le avisé de que tardaría cerca de una hora en llegar y que iba en metro, entonces ella me pidió que la llamara 15 minutos antes para confirmar, lo cual es un problema si vas en metro porque por aquellos lares no hay cobertura hasta que sales de la estación, lo que me obligó a darme prisa y llegar allí con esa antelación para poder llamar y luego esperar 15 minutos en la calle.
Cuando llegó la hora volví a llamar para que me diera piso y subí. En cuanto me abrió la puerta, las primeras dos decepciones. Para empezar, es un orco. Lo siento si es cruel, pero es que yo no soy muy exquisito, tengo un rango de tolerancia bastante amplio con la belleza de las mujeres, pero Gala es un orco. Cara redonda como una rueda, achatada, nariz gorda, ojos pequeños... es como Shrek pero sin ser verde y sin las orejas de trompeta. Y la segunda, su peso. Está gorda, ¡mucho!, mucho más de lo que se intuye en sus fotos, está gorda en plan recibe el año nuevo con 12 sandías. A mí no me disgusta el sobrepeso, y lo que se ve en las fotos me parece aceptable en los momentos en que me apetece una chica con curvas, entiendo que para tener esas magníficas tetas lo normal es que las acompañen unos kilos extra en la cintura, pero en su caso es excesivo, es mucho más de lo que se ve ahí.
Pensé que ya que estaba allí donde termina el mundo, pues mejor intentarlo que volver, pero no estaba dispuesto a follar con ella, sólo a recibir francés completo. Pasamos a la habitación y me dice su tarifa, 25 €, y le pregunto si eso incluye francés completo, y me responde que no, que si quiero el francés natural son 10 € más o si no lo hace con goma. Tercera decepción. Ok, le doy sus 35 €, me desnudo y le pregunto dónde está el baño para lavarme, y me dice que no hace falta (¡!), que ya me limpia ella... y me limpia la polla con papel de cocina frotando hasta dejarme el capullo en carne viva. Cuarta decepción: la higiene. Cuando al fin termina mi tormento del lijado genital, empieza la faena.
Su francés es penoso, todo lo que hace es alternar tres golpecitos de lengua en el capullo con tres bajadas de cabeza no más de 4 centímetros y vuelta a empezar, 3 golpecitos, 3 bajaditas, 3 golpecitos, 3 bajaditas, ya os lo imagináis. Muy mecánico, no sabe hacer otra cosa que repetir ese proceso cientos de veces. Cuando le pedí que bajara un poco más se negó diciendo que no hace garganta profunda, pero hija, meterte en la boca 4 centímetros más no es garganta profunda, no te pido que te metas todo el glande hasta la garganta, pero al menos que pases un poco más del capullo... pues nada. Cuando le pedí que la chupara un poco por fuera con la lengua, nada, dos lametones y vuelta a la rutina de 3 golpecitos, 3 bajaditas... Cuando le pedí que lamiera un poco los testículos tampoco, medio lametón y gracias, antes de volver a su rutina toc toc toc, chup chup chup.
Desesperado, le quité la polla de la mano y me hice una paja para salir de allí cuanto antes.
En fin, experiencia patética que me da hasta vergüenza recordar. No vuelvo ni aunque me pague ella a mí.