Muy bien
Cita super agradable, con siestecita y todo. La hora se prestaba a echar un sueñecito y, al acabar la primera vez, se tumbó a mi lado acariciándome suavemente el pecho hasta que recostó su cabeza en mi hombro; e imagino que al ver que me iba quedando plácidamente dormido pensó que mejor me acompañaba. Fue poco más que una cabezadita; pero me gustó despertarme antes, mirarla mientras aún dormía (se notaba en la cadencia de su respiración) y ver cómo abría los ojos despertándose.
Un típico modelo de apartamento del conocidísimo inmueble de la calle Alberto Alcocer. Bebida, pagar al final, toalla buena, baño limpio. Espejo con poco juego, porque no es grande y está apartado de la cama. Una hora por 80 en tiempo de oferta, con francés hasta el final y griego. Normalmente son 90. Calculo que pasa de los 30 años; no sabría precisar cuánto. Como 1’70 descalza. Me recibe en lencería y con tacones.
Implicación perfecta en el estilo de sexo tranquilo. Muy buenos besos; quizá demasiada lengua, pero notó que yo prefería menos y se amoldó. Francés hasta el final en su boca sin el menor problema. Sale, lo tira, se enjuaga bien, regresa y vino la siestecita. Recibe sexo oral con pasión y se corre a la grande mojando bastante, sin exagerar. Cabalgar no es lo que mejor hace. Acepta griego con satisfacción, hasta sonriente. Estupenda entrada: despacio y notando las peculiaridades de esta penetración. Lo hicimos de frente, que me gusta más que a cuatro. Fenomenal sus contracciones ahí dentro al correrme, apurando el placer del orgasmo y festejando con risitas cómplices su experto dominio de esta habilidad.
Pechos grandes, no enormes. Están bien. De cara es normal; pelo liso, castaño con algo de mechas en color cobrizo, creo recordar. En su hilo de profesional hay fotos que transmiten una impresión mejorada de la realidad. En la cintura, caderas y nalgas está más gruesa de lo que quizá insinúan esas imágenes, que pueden causar algún contraste al verla en persona. No hay duda de que es ella, y no me meto a especular si tienen retoques o no porque no soy competente en la materia.
Digo esto porque no se debe dejar de decir aquí, aunque se me haga incómodo porque no fue obstáculo para que la cita me gustara muchísimo por su manera de estar y de entregarse. Lo mejor (siestecita aparte): que me pareció honesta y buena gente, los besos, la implicación y los servicios especiales de francés hasta el final y griego sin suplemento. A pesar de ello, y del aprecio que manifiesto por la cita, la tarifa de oferta me ayudaría a repetir.
|