Dejo mi experiencia con Marizza, de la que he leído muchas expes pero no he visto ninguna en su actual piso, así que espero que sirva el aporte.
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Relato:
Tenía muchas dudas en quedar con Marizza por los comentarios sobre sus plantones y la dificultad para localizarla, pero contacté rápido, no tuve problema para conseguir la cita y fue puntual en la hora acordada.
Recibe por la zona de Nuevos Ministerios, en una calle transversal a Raimundo Fernández Villaverde y en un bloque con portero que no se entrometió en mis intenciones puteriles. Es un piso sencillo, con habitación mediana y cómoda, sábana desechable, un espejo grande al pie de la cama y buena temperatura gracias a un calefactor que funcionaba a tope. El baño está en el pasillo, con bidet, ducha con mampara y colutorio. Eché en falta unas chanclas desechables para el paseo de la habitación al baño y hubiera preferido toallitas húmedas en lugar del rollo con papel de cocina para limpiar los fluidos. Me pareció que trabaja de forma independiente, ya que no vi más señales de vida humana, gatuna ni perruna.
En cuanto a la chica, Marizza es una paraguaya de unos 25 años, sobre 1,65 de altura, de constitución delgada, piel tostada, culo hermoso y firme que da gusto agarrar, pecho natural muy pequeño como se ve en las fotos, con un tatuaje en el bajo vientre. Pelo moreno y liso en media melena, ojos grandes, oscuros y muy expresivos, labios finos y bonita sonrisa que enseña en todo momento.
Después del agradable recibimiento y el ofrecimiento de bebida pagué los 50 boletos por media hora de calor invernal y me ofreció como aperitivo una buena serie de besos en la boca, sin escatimar en duración ni intensidad. Al mismo tiempo mis manos se pegaron como imanes a su culazo y tardaron un buen rato en despegarse, mientras ella me desvestía y se reía con picardía ante el bulto sospechoso que había en mi entrepierna. Me acompañó hasta el baño para el lavado de bajos y mientras me enjuagaba con el colutorio me agarraba el culo y me besaba el cuello.
De vuelta a la habitación volví a caer en la tentación de sobar su culo y quitar sus prendas para quedarnos en igualdad de condiciones. Lamí sus pezones y cuando se iba a lanzar a por la salchicha pedí que me pusiera la goma. Una vez enfundado comenzó con un buen francés, profundo, variado y con repaso de las albondiguillas. Fui bastante cargado y no estaba para aguantar mucho francés, así que pedí empezar con el folleteo y me ofreció la vista de su culo en pompa. Entré en su coño ajustado y me quedé quieto para que llevase el ritmo del metesaca, viendo el movimiento de ida y vuelta de su culo al que azoté con cariño, mientras Marizza se miraba en el espejo. Agarré su estrecha cintura y subí el ritmo, hasta que noté curvas peligrosas y cambiamos a misionero. Me permitió la terminación facial pero dejó poca separación entre mi amigo y su cara y sólo pude descargar en una mejilla y parte de la boca, por lo que el final se quedó algo incompleto.
Después de la limpieza hubo tiempo para charlar de forma animada y demostrar que es una chica simpática y con las ideas claras. Con el tiempo bien cumplido me despidió en la puerta con un beso y la sonrisa que mantuvo durante todo el encuentro.
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¿Lo mejor?:
- Besos estupendos, largos y apasionados.
- Bonita cara, cuerpo bien cuidado y un culo fenomenal.
- Buena actitud durante toda la cita, sonriente y muy atenta.
- Sus fotos caseras muestran su físico sin engaños.
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¿Lo peor?:
- Físicamente, el pecho pequeño.
- La terminación facial no fue tan buena como esperaba.
- Algunos detalles mejorables, como tener un rollo de papel de cocina en lugar de toallitas húmedas y la falta de chanclas desechables.
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Valoración global: 8 sobre 10. Fueron 50 euros bien invertidos con una chica maja y entregada que se adaptó bien a la cita estilo GFE que buscaba. Me pareció una opción recomendable dentro de su tarifa actual de 50 euros.
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Fotos: