Nombre de guerra: Mia
Nacionalidad: venezolana
Forma de Contacto: whatsapp
Hilo profesionales:
Web profesional:
Fecha aproximada: este mes
Lugar: bajo a la calle Ignacio Ellacuria
Instalaciones: Habitacion sin baño, piso bastante cutre
Higiene: razonable, supongo
Precio: 60
Edad: joven, veintipocos
Cara: Guapa, lo mejor de ella
Pelo: Negro liso
Cuerpo: Pequeñita. En alguna foto parece que está dura pero no lo está, sin que esté mal en absoluto. Está mejor en fotos sin estar mal.
Pecho: nulo, está
prácticamente plana
Culo: Normal
Piercings y tattos: alguo
Defectos corporales: a lo que quieran "algo" de pecho, mal
Actitud: nula por completo
Conversación: nula también
Besos: ninguno, ni por error. Apartando la cara
Fuma: ni idea
Francés: con condón, malísimo y cortísimo
Forniqueo: fracaso
Lo mejor: la cara
Lo peor: actitud nulísima
¿Repetir? No me acerco de nuevo ni a tres manzanas
¿Recomendable? ni de coña
Valoración global de la experiencia: 1/10
Pues no sé si estaba cansada, si me vio presa fácil para despacharme o si simplemente se la pela todo, pero la experiencia da para peli de miedo.
Llego tras concertar cita (lo que no es fácil). Creo que había más gente durmiendo. Según comentan trabajan 24h así que entiendo que se turnarán, no lo tengo claro.
Me abre la puerta y me señala un baño cochambroso para que me duche mientras ella sigue hacia la habitación. Voy tras ella y en una habitación bastante caótica dejo las cosas donde buenamente puedo, pago y a la tarea.
O eso pensaba yo.
Intento darle un piquito y me aparta la cara. Lo intento de nuevo y de nuevo se aparta y me dice que me tumbe. Le digo que con calma y se da la vuelta y se frota un poco con el culo sin mucho entusiasmo. Intento tocar un poquito de concha y no se deja demasiado, y de besos ni hablar, así que me rindo y me siento para el francés.
Directamente saca un preservativo (por cierto, claramente pequeño) y me lo plancha. Yo ya estoy en modo fracaso de cita pero me dejo hacer, por decir algo. Francés flojo y sin entusiasmo, con una goma que me aprieta. Eso sí, miraba a los ojos y dejaba caer baba, algo es algo, pero ya digo que ni sentía ni padecía.
Tras literalmente menos de un minuto (he tardado más en escribir el párrafo anterior que lo que duró el "francés") me dice que cómo se pone.
La pongo a cuatro y empiezo a empujar, no pone pegas. Trato de estimularle el ojete pero tarda un nanosegundo en quitarme la mano. Le doy la vuelta y a misionero. Gime falsamente, lo cual me causa más bajón todavía, intento algún beso más pero ni de lejos. Cucharita y termino ya porque tenía yo más ganas de irme que ella de echarme.
Un desastre.