Asegura ser portuguesa. No soy experto en la materia pero, por el acento, si me dice que es brasileña me lo creo. Cita de media hora por 50 con griego.
Físicamente es muy normal. Ni guapa ni fea; y de cuerpo nada que destaque por especialmente bueno ni por lo contrario. Pechos medianos, algo de sobre-volumen en el vientre y un culo de buen tamaño. Esta foto es muy real

pero sus pechos, desnudos, no son tan bonitos como se ven en el avatar de sus post en su
hilo de profesional.
Muy simpática, atenta y divertida; y muy caliente y morbosa en el sexo, aunque también le va hacerlo tranquilo y delicado. Besa bien en la boca. Francés muy bueno (sin goma), con saliva y extensión a los testículos y más allá hasta donde le dejé. No me va mucho que me hagan beso negro: ella porfió por hacerlo a tope y desistió al ver que no le facilitaba la operación. Mete ritmo de face fucking sin llegar hasta el fondo. Intenté que lo hiciera presionándole la cabeza pero me dijo con tono simpático que no fuera malo, que garganta profunda no hace. Receptiva al hacerle sexo oral. Al ver que yo persistía se concentró y se implicó más aún hasta explotar entre convulsiones y réplicas. Muy bien esto. Breve reposo y degustación a fondo de sus nalgas.
Goma. Se sube y se mueve con mucho morbo. Estira el tronco, lo inclina hacia atrás apoyando las manos en el colchón y me ofrece un plano perfecto de la penetración como con pocas he disfrutado. Griego con ella de frente y medio de lado. Las entradas todas muy gustosas, notando ese paso más apretado y estrecho por el que tanto vale a pena la penetración anal. Terminamos haciéndolo a cuatro; ella al borde de la cama y yo de pie en el piso. Estuvimos mucho tiempo hasta que me corrí. No dio la menor muestra de cansancio o saturación sino al revés, jaleándome con peticiones de que diera duro, de que le gustaba “sentir los huevos que me golpean” y cosas así, más o menos sentidas o de repertorio ensayado. Orgasmo tremendo, salida limpia sin equipaje, y largo rato de reposo juntos en la cama. No es relojera.
Me recibió cerca de Gran Vía. Para ir a la habitación se pasa por un salón con mobiliario decimonónico. Me resultó curioso esto. El cuarto es normal. Tiene ducha, bidé, aire acondicionado y varios espejos; hasta uno en el techo. El colchón mete más ruido del que debiera, pero no fue especial problema. Nos duchamos juntos antes y después, por iniciativa suya. Muy agradable las dos veces.
Toalla buena, bebida no, chanclas tampoco. Sábana desechable. Pagar al final.
Yo lo pasé bien y creo que otros muchos pueden disfrutarlo también.