Patricia
Animado por los comentarios del foro, me decidí la semana pasada a conocer este chalé.
El sitio, de entrada, es morboso: chalé antiguo, tipo caserón de principios del siglo pasado. El decorado, la distribución, el mobiliario, las puertas, las paredes, todo rezuma un sabor rancio, de pasado esplendor venido a menos. Por lo demás, la ubicación es muy tranquila y discreta y con gran facilidad de aparcamiento.
La madame, no me acuerdo de su nombre, es una señora de unos cuarenta y muchos, con un cierto aire de funcionaria de la sección femenina del PCUS, aunque muy amable y simpatica.
Espero en un saloncito rococó mientras aparecen las "proletarias". El desfile es altamente prometedor: Inna, Elena, Rita, Natasha y Patricia. Elijo a Patricia porque, aparte de estar muy buena, da un cierto aire a española de barrio, simpática y cachonda. Y debo decir que no me equivoqué en la elección.
Subimos a una de las habitaciones de arriba y la impresión es que se va a aparecer el fantasma de Baskerville en cualquier momento. Ya en la habitación, la luz es tenue y hay una música de fondo agradable a muy bajo volumen, la cual aumenta el morbo aún más.
Ducha de rigor, por cierto, baño my limpio, y espero sentado en la cama, ya con el "arma reglamentaria" cargada para empezar la batalla. Tarda en aparecer cinco minutos (donde coño se habrá metido), los cuales por cierto compensó con creces al final, ya que tardamos casi diez minutos más sobre la hora contratada.
Aparece ya desnuda y me pide disculpas por la tardanza. Le pido que se vista de nuevo, ya que me gusta desvestir yo mismo a la dama cuando está de muy buen ver. Es una manía mía que me pone a 100 por hora.
Magreos, besos (muy buenos), abrazos y revolcones varios ya en la cama. Me propone una "cubana", para lo cual se embadurna el pecho de gel. Si ya estaba a 100, la especialidad caribeña me pone a 150. Paso a comerla yo, para variar un poco: boca (buenísima), orejas, cuello, ombligo, coño, culo, todo exquisito, pura crema.
Luego invertimos posición, ella se pone encima y me empieza a chupar. Al llegar al nabo, me pone un condón con la boca, sin que casi me de yo cuenta de donde ha salido (otro fenómeno paranormal de la casa). No me importa, casi prefiero estar protegido, nunca se sabe. El francés es tan bueno, a pesar del condón, que mi cuenta-revoluciones se pone ya a 200.
Le pido un perrito y accede, diciendo que es lo que más le gusta. Las vistas son espectaculares y la sensación cuando empieza ella a moverse, indescriptible. Pero hay un problema: la aguja del cuenta-revoluciones llega ya a la zona roja, ya hay peligro de explosión prematura.
En ese momento, comprendo que ya no puedo más y decido adoptar la postura clásica, con ella debajo. La penetro profundamente (hasta la séptima costilla, que diría alguno), mientras exhala unos leves gemidos. En ese momento ya no me aguanto y empiezo a darle con todas mis ganas, estrellando mis huevos contra su culito. Al décimo meneo, me corro estrepitósamente. Final feliz espectacular.
Después, poco más, charleta agradable (habla un castellano buenísimo) entre caricias, hasta que nos llaman varias veces a la puerta. Despedida y hasta pronto. Ni me duché, ¡quería conservar su aroma!
Ahí va su ficha, creo que no la tiene:
Fecha: 25 de Agosto.
Sitio: Chalet Privado, Zona de Alfonso XIII,
Chica: Patricia.
Nacionalidad: Rusa.
Edad: Según ella, 25. Para mi, cerca de la treintena.
Tarifas: 60 EUR, media hora larga.
Físico: Delgadita, pero con todo en si sitio, poca cadera, piel muy suave y bonita. Tetas muy agradables, naturales, aunque algo fláccidas para mi gusto. Guapa de cara, pelo negro teñido. Aire totalmente español, nadie diría que es rusa.
Implicación: Alta, bastante natural, muy complaciente.
Besos: Sí, sin problemas.
Griego: No, ni siquiera el dedo. Me dijo que quizás otro día (???).
Valoración: 8 sobre 10.
Chica recomendable: Sí, sin duda.
Repetirías: Sí sin duda.
Lo mejor de ella: Para mí su cuerpo.
Lo peor de ella: Por decir algo, su perfume. Excesivo, acorde con el aire trasnochado de la casa.
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