Bueno, pues después de una retirada debido a un asunto sentimental, he vuelto a las andadas regresando sobre mis pasos a la que, de lo que conozco , es la mejor casa de Madrid.
La elegida no podía ser otra que Nicol.
Nicol es rotunda en forma, en boca es de gran ataque, elegante, de amplio recorrido, con presencia, dulzor exacto y taninos bastante vivos. Final largo y persistente muy agradable. Para beberse de ella hasta la última gota.
La experiencia ha sido sublime, como todas las anteriores.
Chica recomendable sólo para los paladares más exquisitos.
Advertencia: un consumo excesivo puede provocar aturdimiento, flojera de piernas y lesiones lumbares.
Salud!
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