Experiencia con Nicol
Viernes 19 de Noviembre, 18 horas
Acuciado por el anuncio de la marcha de Nicol el
próximo 10 de Diciembre, decidí acercarme a despedirme de ella. Solo había tenido una experiencia con ella pero el recuerdo de lo memorable que fue y ese maldito anuncio hicieron que me acercara a mi chalet favorito.
Había pedido cita previa para evitar “sustos” de última hora y allí me presente a la hora convenida. Me pasaron a la habitación de al lado de la cocina y tras un par de minutos de espera apareció Nicol con un minivestido negro, preciosa. Ya había leído en alguna experiencia posterior a la mía en la que indicaban que se la notaba el cuerpo más hecho y una mayor madurez.
No voy a continuar con “filosofías”, Nicol estaba como la otra vez, “buenísima”, su rostro de niña traviesa y su cuerpo de escándalo, en especial esas tetas, tiernas, jugosas, carnosas….. espectaculares. De las mejores que he visto de cerca en mi vida.
Nos dimos dos besos de bienvenida, y me lavo los bajos, pues iba duchado, ella pasa al baño a asearse, y yo la espero ya desnudo tumbado en la cama, se abre la puerta del baño y Nicol viene hacia mí con un conjunto de sujetador y tanga oscuro que la pido se deje puesto al menos un momento y se tumba conmigo.
Comienza a mordisquearme las tetillas y yo la acaricio todo su cuerpo aun cubierto por su ropa interior, no puedo resistir mucho tiempo y la bajo los tirantes del sujetador quiero ver sus tetas, ahí están todas para mi, las empiezo a saborear con deleite, amasadas por mis manos, devoradas por mi boca.
Ya estoy totalmente empalmado, le pido a Nicol que el francés con preservativo. Obedece y me calza uno de sabor a chocolate, y comienza la mamada. Al principio lentamente yo de rodillas y ella a cuatro patas chupando con ganas. Le pido la posición del 69, y ella me corresponde, puedo ver entonces en toda su plenitud su rotundo culo y su depilado coñito, sigue chupando al tiempo que se introduce un dedo por el ano….. Jadeo, suspiro y observo que la muy viciosa se mete otro dedo, ya son dos entrando y saliendo por su “agujero negro”.
Pienso para mi “Si sigo con esta visión me voy a correr y aun no casi no he empezado”, así que la digo que cambiemos de posición, y me pongo de pie frente a ella, que esta de rodillas en el borde de la cama y vuelve a la carga con el chupa-chupa. La pido “garganta profunda” y ella muy solicita, accede y lentamente engulle toda mi polla hasta los huevos, aguanta un poco y se la saca, respira y vuelve a introducírsela entera. “Me estoy poniendo muy burro” la digo, pues estoy perdiendo un poco el control y comienzo a follarla la boca no bruscamente pero si llevando yo la iniciativa y bombeando muy profundo. La pido que me coma los huevos y se mete los dos en la boca salivándolos a lengüetazos.
Ya no puedo más y le digo que como quiere que la folle, ella me dice que a cuatro patas, así que se la saco de la boca y continuando yo de pie, se la meto en su coño que está bastante lubricado. “Parece que estas cachonda” la digo y ella solo me responde que la de más fuerte que la quiere toda dentro.
Pasamos a otra posición, me siento en el borde da la cama y ella me monta de frente, dejándome al alcance de mis manos y mi lengua sus apetecibles tetas, lamo sus pezones que están ya muy duros, mientras me embiste, ahora ella lleva el ritmo pero yo amaso sus tetas y pellizco sus pezones, nos cruzamos las miradas, queremos más y seguimos a lo nuestro.
Ahora me tumbo y ella sigue trabajándome encima mía, con un mete-saca muy rítmico, primero de frente, luego se gira dándome la espalda y continua. Estoy muy excitado y ella también pues toco el preservativo y esta empapado. Decido que es hora de terminar y la digo que quiero correrme a cuatro patas, me ofrece su culo, me agarro de los dos carrillos y comienzo una penetración ya bastante salvaje, gemimos los dos, yo me corro, ella puede que también, pero no la pregunté.
Estoy sudando han pasado 20 de mis 30 minutos y estoy plenamente satisfecho, me dice que si quiero un masaje y no me puedo negar, es justo lo que necesito. La pregunto si su marcha a Brasil es temporal o permanente y me dice que no sabe, aunque dice que puede que no vuelva. Sospecho que será así y ahora que estoy escribiendo mi experiencia, miro con cierta nostalgia y me digo “¡Que baja más sensible!”
Nos despedimos, me dice que espera que me vayan bien las cosas. Yo a ella la digo que espero que elija lo mejor para ella. La doy un piquito, salimos de la habitación, me toca el paquete, yo la tanteo sus pechos y me despido también de ellos.
En la puerta de salida dos besos y un ¡Hasta siempre Nicol!