Hacía siglos que no pisaba por el Edén. Volví para estar media hora con esta chica por 40 eu., oferta de ese día; o de esa hora, no me acuerdo bien. Vi sus fotos en un hilo que abrió hace varias semanas con otra chica, y le seguí la pista durante unos días en los que deambuló por varios sitios hasta que aterrizó en esta casa. Mi experiencia fue de un estilo claramente distinto de lo que cuenta el forero penetrantico, que es
prácticamente un servicio de sumisión.
Empiezo diciendo que salí contento y satisfecho; así pongo con más libertad las pegas que encontré. A veces pasa eso: que a pesar de varias pegas que a uno le salen tratando cada cosa por separado, la cita es agradable.
No me pareció guapa, aunque no la descartaría por cómo es su cara. Española, estatura media, pelo castaño, melena lisa. Le echaría unos 35 años. Tetas grandes, mullidas, blandas… sin que llegara a encontrarlas blandurrias, ni flojas, ni pellejos medio vacíos; pero, lógicamente, caen y cuelgan. Me agradan los pechos como los suyos. Es la razón por la que me animé a visitarla, pero no tienen por qué gustar a otros (a mí por ejemplo, me gusta cómo rebosan el sujetador por arriba y cómo palpitan cuando están encorsetados a poco que la chica se mueva). El vientre delata maternidad (no exageradamente) y el culo y los muslos los tiene un tanto fofos, aunque en algunas fotos que ponen de ella en el hilo de la casa no lo parezca.
Besa con fijeza pero de forma algo rara: sin abrir apenas los labios si no era lo justo para pasar la lengua y juguetear levemente con ella dentro de mi boca. No llegué a parar para explicarle claramente que prefería más sensualidad con los labios, pero se lo transmití de otras maneras. Sin embargo se mantuvo tercamente en su forma de hacer. Se pasó diciendo cosas pretendidamente excitantes, que me sonaban al repertorio convencional, manido y caduco de algunas pelis porno: “tu eres mi soldadito” por aquí, "yo soy tu capitana" por allá, “cómo me pones” por el otro lado... en ese plan. No me aportaron nada. Menos aún sus halagos a tal o cual parte de mi anatomía (que si tamaños, firmezas y demás) porque no se ajustaban bien a la realidad y las decía de manera artificiosa, como sacándolas de esa “despensa” que he dicho y en la que ya todo huele un poco a rancio. Pienso que ella solo quería agradar como le parece que mejor sabe hacerlo, pero creo que le valdría la pena predisponerse mejor a que pueden pedirle cita clientes que no aprecian estas cosas.
Por suerte fue captando que a mí no me van y pasó a estar más natural y con mayor sintonía, de modo que la complicidad fue mejorando y la cita llegó a ser satisfactoria. Al final se notaba que estábamos a gusto y que costaba dejarlo. Se prestó a una fantasía que me gusta con mujeres que tienen los pechos grandes y manejables (nada estrambótica, debo decir) y todo fue de menos a más. El francés no estuvo mal, el sexo oral a ella tampoco y la cabalgada fue estupenda. Me gusta ver en esa posición el balanceo de unos pechos como los suyos, y en su caso fue uno de los más memorables que recuerdo. Ella acentuaba el efecto y el resultado fue espectacular. En unos minutos que aún quedaban me hizo un poco de masaje. Según el hilo de la casa es una de las que sabe hacerlo bien. Ese pequeño rato no bastó para asegurar que sea así, pero me dejó algo de curiosidad por comprobarlo.
Nada nuevo que señalar sobre la casa y las pautas que recordaba de ella después de tanto tiempo, como no sea la extrañeza de ver en el post del compañero que en el Edén haya chicas que ofrecen o se presten a tanto como él cuenta, pues mis recuerdos no registraban que las hubiera; pero igual me falla la memoria y, en todo caso, no es asunto mío. Conforme a lo que sí recuerdo, hubo ofrecimiento de bebida y de ducha al principio y al final. Al principio no me duché porque iba en perfecto estado de revista (ayyy… aquello de “mi soldadito” aún me lo tengo que sacar de la cabeza). Ella tampoco lo hizo. Básicamente estaba bien (desde luego que sí en las zonas más comprometidas); pero, en general, quizá hubiera estado mejor con un pase de agua, jabón y colutorio al principio de la cita.
¿Recomendar? No me animo a pronunciarme. Para mí, por el precio de la oferta estuvo bien y no descarto repetir en esas condiciones.