La semana pasada me decidí a conocer por fin el piso de las hechiceras.
Las chicas
Me recibió Paty. Confirmado que es la misma Paty que atendía hace unos meses en el piso de Luana. Estaba realmente impresionante. Yo creo que esta chica mejora con el tiempo.
En el paseillo se presentaron las siguientes chicas:
- Natasha: Me transmitio un buen rollo increible. Cuando salio me quedé con una sonrisa tontorrona en la cara.
- Diana: Con un escote de lo más tentador... Como seguía con la sonrisa tontorrona que espetó: "¿De qué te ries?". Me gustó su desparpajo.
- Lucía: La guinda del pastel. Cuando me preguntó con qué chica me quedaba, no pude menos que titubear...
Hay que felicitar a Michelle por haber elegido a un conjunto de chicas perfectamente complementarias, muy distintas unas de otras y todas ellas exquisitas. Da la sensación de que busques lo que busques, en este piso lo encontrarás.
Diana
Con esta merienda mental en la cabeza, me acordé de los comentarios de algunos foreros respecto a si Diana es o no una chica borde. La verdad es que me apetecía un montón conocerla y comprobarlo por mi mismo. Diana está bien buena, pero físicamente (desde mi punto de vista) el resto de las chicas del paseillo estaban por encima. Aún así, después de cruzar las dos palabrillas con ella, tenía la sensación de que me podía ofrecer una experiencia con sabor y con caracter (como un buen vino, vamos...).
Desde luego no me equivoqué. Diana no oculta su personalidad detrás de una fachada de lumi dulzona y complaciente. Es una persona AUTENTICA. Y no es borde, ni mucho menos. Confirmando lo que dicen otros foreros, sólo hace falta conversar un rato con ella para comprobar que no es así, además de tener una sonrisa y una mirada que enganchan.
En cuanto al sexo...
Su francés (natural) me encantó. A mi me gusta suave, acompasado... Parecía que la muy cuca me hubiera leido la mente. Acariciandome con sus pechos y sin usar
prácticamente las manos. Me corrí feliz entre ese par de estupendas tetas.
Tras un ratito de conversación, me metí entre sus piernas a hacer un diagnóstico de bajos completo, a ver si se le pasaba la tos que le había dado... Se deja hacer. Cierra los ojos y disfruta. Desde su entrepierna, la visión de su cuerpo retorciéndose de gusto es una delicia. Y parece que se le pasó la tos... :-)
Otro ratito de charla agradable y ella tomó la iniciativa poniendo firme a mi soldadito con la boca. Me puso la gomita y se subio encima, a petición mía. Hubiera querido cambiar de posición, pero estaba disfrutando tanto de la visión del bamboleo de sus tetas (impresionante), que decidí no cambiar. Embistiendo con fuerza desde abajo, me corrí otra vez feliz.
El tiempo
Hubo tan buen rollo y me lo pasé tan bien, que cuando me quise dar cuenta la hora se había superado con creces. Vamos, que me vi obligado a salir pitando para llegar a tiempo a un compromiso que tenía después. Nunca me había pasado que perdiera la noción del tiempo de esta manera. Y ella no me metio ni la más mínima prisa en ningún momento.
El piso
Fácil de encontrar. Parking al lado. Muy discreto y sin portero. No hace falta tomar el ascensor, así que se puede evitar a los vecinos. Muy limpio y bien acondicionado. Espejitos en las habitaciones para los más morbosos. Armario con perchas a disposición del cliente. El baño limpio y moderno, con una ducha tipo cabina llena de mandos que parece que te vas a teletransportar como en Star Trek.
Único punto en contra: El baño no estaba en la habitación. Al menos en la que yo estube. De todas formas, a mi me da cierto morbillo pasearme en bolas en un piso lleno de tías buenas... :-)
La tarjeta de fidelización
Cada hora contratada se va apuntando en una tarjeta de cliente, sin importar con qué chica estés. La quinta hora es gratis. Así que allí queda apuntada mi primera horita...
¿Repetiré?
Por supuesto. Diana me transmitio un buen rollo increible, el sexo fue genial, me rei un montón y aún se me pone dura recordando escenas y sensaciones de esa horita larga.
Con Diana y con el resto de hechiceras espero llegar pronto a mi quinto polvo gratis, je, je...