Con curiosidad por las fotos a cara tapada y ganas de marcha, llamé y reservé con ella. No pudo ser a la primera, ni a la segunda, pues me informaron por teléfono que estaba ocupada. Ese detalle, pese a la falta de expes, me llevó a imaginar lo que yo necesitaba: que era una ninfa con sobre demanda por su valía: nada más lejos, visto lo visto. O gastado lo gastado, mejor dicho.
Edad que dice la web, 29. Sí, en cada pata, añado yo. Madura y no de vicio precisamente, esta mujer si es altilla, rozará el 170 si no lo tiene, es pelirroja, de brocha, parlotea bien español; pero tiene un carácter seco y desconfiado, propio de longutudes donde se pasa mucho hambre y mucho frío. Si me dicen que curraba de la limpieza y se ha metido a puta como empleo de verano para sacarse un extra, me lo creo.
De cara no es fea. Barriguita que no aparece en las fotos y culo caído y algo grande. Pecas por el cuerpo. Coño desgastado (propio de su edad), pecho esacso, con pezones grandecitos en proporción; hacen un conjunto que seguro no desmerece para los casados amantes del látigo de su esposa, ni para calzonazos encantados con ir al Carreful el sábado a hacer la compra y el domingo pasarlo en casa de la suegra.
Estuve una hora, a 150 nada más y nade menos, tonto de mi que no me eché para atrás - estaba optimista ese día y pensaba que podía torear hasta un cabestro. Pequé de vanidad; me creí Enique Ponce -.
El primer acto, un polvo que no estuvo mal, a pesar de que ella se lo pasó con los ojos cerrados en todo momento y añadió al acto comentarios del tipo "me duele", cuando estaba siendo todo lo tierno posible y además, notaba que eso estaba entrando perfectamente.
La varita mágica le había sentado parece muy bien, y hasta cambió la carita (tras follárselas bien, casi todas sucumben) pero con mala actitud, ni el mejor jamón se disfruta.
Así que sacó otra vez su actitud y me ofreció un masaje. Accedí y estuvimos así al menos diez minutos. Me quería despachar y se fue a la ducha. Faltaban 20 minutos y esperé a su salida. "Siéntate aquí", le dije. La senté en la cama y le di el biberón. En 20 minutos no iba a meterla otra vez, pues después del primero, no intuía yo buen segundo. Pero una chupaeta con ayuda, sí podía ser modo de acabar la faena.
-"Chupa tú con la boca y yo con la mano". Al minuto: "No en la boca no te corras". -"Tranquila, que no". - "Que se puede, pero es más dinero". -"Que no, tranquila". Y al rato dejaba de chupar. "Venga, sigue". Y seguía otro rato y se paraba. "¿Pero no ves que no he terminado?, sigue por favor". Le ponía sus manos en mi culo y las quitaba; y volvía a pararse. Y ya a la tercera o a cuarta que se quedaba quieta, me fui a la silla, cerré los ojos, y me pajée pensando en grandes folladas de boca que me han hecho para poder acabar eso sí, jugando al solitario.
RESUMEN:
Lo peor: Su actitud. Sólo estaba pendiente de que pasara el tiempo y de la música.
Lo mejor: Que es una mujer y tiene un agujero por donde se la pude meter.
Repetir: Ni gratis.
Recomendar: Para los que gusten de ajadas y asquedas, sin duda. Un must.
Me tenía que haber tirando a Tanya. QUe de las que hay ahora, creo que es la que más merece. En fin, hay que saber perder. Caro I+D. Espero su gratitud en forma de gracias. :P
Hasta pronto, ¡parroquia!