Nombre: Marta
Nacionalidad: San Petersburgo
Forma de contacto: 603111489 (Mandad SMS, no WhatsApps)
Escort en Madrid - Marta | Sweet Rusas
Fecha: Esta semana
Lugar: Zona Argüelles
Instalaciones: Piso discreto en una calle poco concurrida. Las instalaciones son bastante decentes: intimidad, conexión habitación/baño, sábanas desechables, toalla. Ducha buena y moderna. Eso sí, FALTAN ESPEJOS y algo más de iluminación.
Higiene: Buena
Precio: 80 € Media hora
Edad: Aparenta 18. Es una pasada. Pero la tía tiene más recorrido que la Muralla China. Diría 24
Cara: De las lumis más guapas que me he tirado. Exactamente igual a las fotos. Quizás algo de ojeras y falta de maquillaje. Pelazo.
Cuerpo: Una muñequita. Pecho casi inexistente y culo respingón. En los alrededores tenía algún granito y ronchas, muy pequeños. ¿Hemorroides? Ni zorra, yo no las he vivido. Pero por decir algo, quien se fije en esas cosas como errores es porque tiene demasiado dinero. Pezones rosaditos y pequeños. Está increíble. Bajita, 1,60 y poco escasos. Look lolita total.
Actitud: Increíble. Antes y después del servicio es bastante seca y transaccional. Una vez se mete en el papel te pone caritas de niña buena, da gemiditos agudos, te mira con morbo, se muerde los labios con cara de zorra. Te folla como si le gustase y se excitase. Eso sí, es relojera y se la ve muy espabilada.
Conversación: Cero castellano. Inglés decente.
Besos: Una pasada. Tienes que ir a buscarlos por lo general pero la tía te los da con ganas, con lengua, con morbo.
Francés: Natural y muy bueno. Me dejó que le follase la boca (yo calzo bastante largo) sin forzar mucho. Quizás le falta algo de saliva y juego con la mano. Visita a los gemelos buena tirando a muy buena.
Lo Mejor: Es la de las fotos, tiene un morbo increíble y es implicada. Sumisa, hace caso de lo que le dices y juega con el rol de lolita que es una maravilla.
Lo Peor: Bastante relojera y espabilada. Después del servicio se transforma.
Repetir: Segurísimo. La semana que viene vuelvo.
Recomendable: Muchísimo. Esta tía es un hit.
Cuando preguntó el compañero por esta mujer me dio por visitar la página de Sweet Rusas. Como muchos otros, soy un enamorado de las ruskis y creo que cuando funcionan son las mejores concubinas, y cuando no, las peores. No me suelo arriesgar con ellas porque no tienen término medio. Pero cuando vi las fotos de Marta no podía dar crédito. Es un tipo de tía que me da muchísimo morbo, muy teen inocente que con su cara te está pidiendo a la vez que por favor tengas compasión y que la folles más fuerte.
Con la mente ya enturbiada y pensando en que esta casa no suele dar pie con bola últimamente, llamo y cojo cita. Sin problemas el trámite con la madame. Eso sí, no tienen WhatsApp: o mensajes de texto o telefonazo.
Llego a la hora acordada y la propia Marta me recibe. Como no me fío una mierda de que no sea un fiasco, decido probar a plantarle un beso a ver cómo reacciona. No solo no le hace ascos sino que empezamos a morrearnos allí mismo, antes de decir siquiera hola, y nos empezamos a frotar. Me para y dice "shower". "Okay".
Me pregunta cuánto tiempo quiero. Le digo que media hora porque estaba con la mosca detrás de la oreja, todavía. Le pregunto por el extra de francés hasta el final y me pide 50. Por correrme en esa carita de niña buena le daría cien, pero tampoco soy gilipollas y decido contenerme, probarla primero a ver qué tal funciona.
Se pone a preparar la habitación y yo me voy a la ducha. No me ofrece acompañarme ni me da conversación mientras está en ello. Pasa bastante de mí y se centra en acomodar sus herramientas de trabajo. Me entra canguelo, me veo arrepintiéndome de gastarme la pasta. Termina de prepararse, se pone delante mía y le cambia la cara de chavala espabilada a niña inocente. Se me pone durísima. Nos empezamos a morrear con ganas y la tía me sigue el juego. La magreo por todas partes y al poco nos vamos a la cama y la pongo a chupar.
Como quiero tantearla porque me da miedo de que se cabree y la experiencia se vaya al carajo, la dejo hacer a ella sola. La chupa bastante bien, rápido a ratos y otros lento. A veces es un pelín brusca y le falta saliva, pero llegado un momento se empieza a meter mi tranca en la boca hasta el final mientras hace gemiditos como si le estuviese haciendo daño y le gustase. Entonces entendí el juego en el que la descubrí experta y empecé a tomar la iniciativa: la cogí la cara y empecé a follarle la boca, primero despacio y después al ritmo que me dio la gana. Le pedí que me mirase, que me lamiese el capullo, que me comiese los huevos. Que se pusiese de rodillas delante de la cama o con su cabeza contra la pared mientras me miraba cómo le llenaba la boca con mi polla. Cuando veía que empezaba a atragantarse de verdad paraba y volvía a hacerlo lento. Controlé sus límites con bastante destreza, y creo que esto es un detalle importante para que no se chine.
Después de recibir sexo oral de mil maneras distintas, la pongo a cuatro patas, literalmente, y me pongo el condón mientras ella me mira ofreciéndose en la postura. Morbosísimo. Ella se echa saliva en la mano (aunque estaba mojada) y para dentro que va. Aun calzando bien, entra entera sin problemas y puedo ir a un buen ritmo bastante rápido. Sabe hacer con su cuerpo esa curva que va del final del culo al principio de la espalda. Sabe echar su cabeza hacia atrás para poder besarla mientras la follo a cuatro patas. La tía no puede ser más versátil.
Cambiamos al poco de postura porque me apetece sentirme encima de ella. Acaricia poco y escasamente, pero le doy indicaciones y la chica las recibe sin problema y las aplica. Para tíos como yo que tienen claro lo que les gusta y no les corta el rollo pedirlo es una bendición. Luego le pido que se suba encima y me muestre de qué está hecha y me vuelve a sorprender: baila encima de mi polla, me folla con destreza o recibe mis embestidas desde abajo con gemidos que ambientan a las mil maravillas esta fantasía de reventar a una teen.
En este punto Marta está cansada y me hace ver que el tiempo se ha acabado. Lo hace, además, transformándose. Le digo que me queda poco y vuelve al papel, me morrea y seguimos en esa postura un minutito más. Me la chupa otro poco y otra vez a cuatro para terminar con ella boca abajo, besándola apasionadamente mientras me corro como un bendito.
Vuelve a cambiar de papel, se pone a recoger y le pregunto de dónde es. De San Petersburgo, dice. ¿Y se va a quedar mucho tiempo? Dos semanas. Fin de la cita. Me piro y le digo "See you next week".
No os la perdáis. Por mi historial sabéis que de palmero tengo poco y esta tía se merece dar palmas con todas las extremidades disponibles. Solo espero que no le deis muchas alas en estas semanas; temo que pueda volverse resabiada y empiece a racanear en implicación y servicios. Marta sabe latín.